La cineasta donostiarra Jaione Camborda ha recibido la Concha de Oro a la Mejor Película por 'O Corno' durante la gala de clausura del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, este sábado, en la que se ha dado a conocer el palmarés de esta 71 edición. | Javier Etxezarreta

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La 71 edición del Festival de Cine de San Sebastián ha acabado con un palmarés dominado por directoras en el que la Concha de Oro se la ha llevado Jaione Camborda, una joven vasca, que rueda en gallego, mientras los premios de interpretación han recaído en tres hombres. El jurado, presidido por la cineasta francesa Claire Denise, ha considerado a 'O corno', un drama rural donde domina el punto de vista femenino, la mejor opción de este año, Camborda es la cuarta mujer consecutiva que gana la Concha de Oro tras la georgiana Dea Kulumbegashvili, en 2020; la rumana Alina Grigore al año siguiente y la colombiana Laura Mora, en 2022. Desde 2021 el festival no distingue el género en los premios de interpretación y tras dos años con dominio femenino, en esta edición se repite premio compartido, esta vez para intérpretes masculinos.

El octogenario japonés Tatsuya Fuji -que ha trabajado con directores como Akira Kurosawa o Nagisa Oshima-, por su brillante representación de un anciano que sufre demencia, y el argentino Marcelo Subiotto, que forma tandem con Leonardo Sbaraglia en «Puan», una comedia filosófica y comprometida con un mensaje de defensa de la educación pública. Y para la mejor interpretación de reparto, el tercer hombre: Hovik Keuchkerian. El español, de origen libanés y armenio, interpreta en «Un amor» de Isabel Coixet al vecino tosco y cincuentón con el que la treintañera Laia Costa mantiene una aventura. Camborda, que comienza «O corno» con diez minutos de dolores de parto, apuesta por la mirada femenina para trasladar al espectador a un mundo rural de finales de la dictadura donde las mujeres aún pueden ser detenidas si abortan, o ayudan a abortar. Es la matrona María (a la que interpreta en su primer papel de actriz la bailarina de danza contemporánea Janet Novás), el símbolo de la lucha y la sororidad bien entendida.

Otra mujer, Isabella Eklöf, ha conseguido otro preciado galardón, el Especial del Jurado, para «Kalak», un drama sobre abusos infantiles basado en la novela autobiográfica de Kim Leine. La sueca, que rodó su película en 16 milímetros, ha conseguido también el reconocimiento a la dirección de Fotografía para Nadim Carlsen. Dos óperas primas realizadas por mujeres se llevan también premios importantes: las taiwanesas Peng Tzu-Hui y Wang Ping-Wen, mejor Dirección por «Un viaje en primavera», un poético retrato sobre el matrimonio y el duelo contado con pequeñas y sutiles pinceladas. Y la india Diwa Shah, con solo 28 años, el Nuevos Directores por «Bahadur the Brave», un drama social con inmigrantes nepalíes como protagonistas, y la pandemia como detonante.

Tres mujeres muy jóvenes y prometedoras. Una gala de idiomas, no sólo los tradicionales euskera, inglés y castellano, sino que la Concha de Oro se habló en gallego, los actores de «Io capitano» hablaron en un dialecto senegalés (con traducción simultánea), se oyó el taiwanés de la directora Ping-Wen Wang (a la que le dio un ataque de risa y luego se le saltaron las lágrimas) y el español de traductor por móvil de su compañera Tsu-Hui Peng. Pero los agradecimientos en japonés de Tatsuya Fuji, y su despedida, que hizo -rizando el rizo- en euskera para decir: «Eskerrik asko», o algo así. Y muchos «arigato» (gracias) que dio hasta al público que acudió a ver su película. Y guiño precioso de la gallega de adopción Jaione Camborda que también dio su «arigato» a su equipo.

El productor Eduardo Williams, ganador del Zabaltegi-Tabakalera por «El auge del humano 3», dedicó su premio a todos los directores, productores y actores argentinos que este año vinieron a San Sebastián por dar aquí la cara en contra de los desatinos que «fascistas y neoliberales» quieren imponer en Argentina. Igual hizo Martín Benchimol, ganador de Horizontes Latinos con «El castillo». «Hay gente que se cree que se puede comerciar con todo, con órganos, con la cultura.... Estamos a tiempo de revertirlo. Aguanta, Argentina».