Joan Fullana, Luca Bonadei y el cineasta, Jan Marsol, durante el primer día de rodaje.

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Cuando el cineasta Jan Marsol leyó Crim de sang, novela de nuestro reputado autor Sebastià Alzamora, hubo una cosa que le llamó poderosamente la atención. La historia se centra en unos misteriosos asesinatos llevados a cabo, supuestamente, por un ser vampírico en la Barcelona asediada de la Guerra Civil. Al dar con la novela, Marsol pensó que «l vampiro era muy subversivo» por «ser muy humano». Ahí se encendió la bombilla y el corto que el día 15 se estrena mundialmente en California en el Festival Maudit 2.0 echó a andar.

El proceso del filme, como destaca el propio Marsol, «ha sido muy largo» y no ha estado exento de problemas. «La primera jornada de rodaje fue justo el día antes del confinamiento en Igualada, la primera zona afectada de España», rememora Marsol. Todo fue «genial» y nadie se contagió, además de que pudieron conseguir material suficiente «para montar mucho durante los meses siguientes».

Tormenta

A comienzos de enero de 2021, no obstante, y con la participación ya de IB3 y la Mallorca Film Commission, el rodaje se trasladó a la Isla, donde «fue en analógico» y la idea era rodar en lugares como Sa Calobra, pero el tiempo no acompañó. O quizá sí. «Casi salimos volando. Hubo una tormenta enorme, pero se juntaron unos elementos que nos dieron unas imágenes espectaculares de Sa Calobra inundada y demás. Logramos el impacto que queríamos, pero no encontrábamos», detalla el cineasta mallorquín. Finalmente, el rodaje acabó en Lleida.

El actor Joan Fullana caracterizado para su personaje en la cinta.

El resultado es una cinta de casi 7 minutos de duración que cuenta con la participación de Muntsa Alcañiz, Luca Bonadei, Joan Fullana y Rosa Marsilí en el reparto además de producción ejecutiva de Virginia Galán, música de Jordi Savall y Natalia Laguens, dirección de arte de Èlia Pascual, diseño gráfico de Lluís Vidaña y montaje de Yuri Puskás.

Fue esta última faceta, el montaje, la más ardua. «Llegó a tener una duración de media hora», recuerda Marsol, pero ese formato «no era el adecuado. No es ni corto ni largo y Galán, la productora ejecutiva, fue quien me lo hizo ver, aunque yo estaba un poco cabezón», confiesa el cineasta. Al fin y al cabo, cuesta deshacerse de la visión artística, pero al final hubo que recortar y ha llegado a ser «un concentrado de impresiones y la esencia que quería contar está ahí y funciona». No obstante, el propio Marsol avanza que «hay mucho que no se cuenta en el formato final», por lo que esta versión es tan solo una de las muchas posibles y sigue en construcción.

Las escenas rodadas en Mallorca fueron acompañadas de varios días tormentosos que lograron captar con espectaculares imágenes en Formentor o en el Torrent de Pareis, donde se encontraron con Sa Calobra inundada pudiendo captar «el impacto» que buscaban para la película.

Ahora, tras este estreno en un festival cuya «propuesta creemos que es muy buena para el corto», Crim de sang, que explora al personaje «super potente» del vampiro demasiado humano de Alzamora, uno que se esconde tras símbolos cristianos y que también reza a Dios, continuará su camino en otros certámenes. Mientras, Marsol ya trabaja en un nuevo proyecto: un largometraje de género drama absurdista sobre el turismo en Mallorca.