'Manotes' (segundo por la derecha) mostró en Can Prunera su último «viaje a lo invisible» tras veinte años sin exponer en Mallorca | Lluc Garcia

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Manotes nunca fue un manazas. Al contrario, Fernando Esteban Salvá acabó por encarnar a uno de los grandes personajes que Mallorca dio al mundo del arte el pasado siglo XX. El insigne pintor ha fallecido a los 69 años según ha confirmado su entorno familiar. Nacido en Palma en 1953 el artista inició su carrera bajo la orientación de Ellis Jacobson cultivando el neoexpresionismo, con el predominio de los motivos figurativos. Desarrolló una parte importante de su carrera en Japón, donde participó con apenas veinte años del catálogo de algunos salones expositivos de renombre.

Su trayectoria le ha llevado a mostrar sus obras en distintas ocasiones en galerías destacadas de Palma, Hong Kong, Madrid e incluso Nairobi. Muy bien relacionado con los artistas más destacados de la Isla en las últimas décadas, mantenía una cercana vinculación con la familia del genial artista Joan Miró.

Entre sus trabajos destacó un compendio de sus obras que vimos expuesto en el Museu de Can Prunera de Sóller, bajo el título Un llarg i solitari viatge, donde el periodista Basilio Baltasar resaltó la «necesidad de Manotes de explorar las dimensiones ocultas de la realidad» en una muestra que resumía «tres itinerarios paralelos: un viaje a tierras lejanas en su adolescencia, un viaje al silencio para buscar de forma constante el refugio perdido y finalmente su viaje a lo invisible». Cabe mencionar que Manotes era hijo del importante empresario Ramón Esteban, impulsor y primer presidente de ASIMA y cuya trágica muerte conmocionó en la década de los ochenta a toda la sociedad mallorquina. Descanse en paz.