Christina Aguilera, en el Mallorca Live Festival. | M. À. Cañellas

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«¿De qué se nutre la nostalgia?», se preguntaba el poeta Mario Benedetti. Este sábado también se lo preguntaron a las, al menos, 22.000 almas del segundo round del Mallorca Live Festival, con un sello más internacional. Una jornada un poco más tranquila que la primera, donde el orden superó al caos del viernes. El festival más esperado de la Isla volvió a reivindicar la diversidad en sus cinco escenarios. La estrella más esperada de la noche fue Christina Aguilera, que se hizo esperar.

La escena musical se sintió con ganas desde primera hora de la jornada. Eran las seis de la tarde y una estampida de asistentes llegaron en cuestión de segundos al Escenario 1 –Estrella Damm– a falta de minutos para el primer acorde de Saïm, el trío mallorquín que dejó clara que su energía ‘grunge’ todavía persiste. Dieron bola a su último trabajo, Fràgil, con temas como Autumne, Anit o Febrer mientras el público se iba acomodando por todo el recinto de Calvià bajo un sol abrasador.

Y mientras eso sucedía, desde otros escenarios no dejaron de sonar bandas emergentes de la Isla como Reïna, el rock minimalista de Yoko Factor o el romántico estilo de Paco Moreno. El Escenario 2 –Insside by Meliá– levantó el telón con el pegajoso ritmo de Club del Río. La banda madrileña regaló a los asistentes un viaje por todo el mundo. Había ganas de esta segunda jornada y así se notó cuando tocaron temas como Resurgiré o La Claridad.

Tras el viaje de Club del Río, la marcha continuó con Rufus T. Firefly. Los de Aranjuez no dieron tregua para el descanso en una segunda jornada del Mallorca Live. No perdieron el tiempo e hicieron bailar al público con Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad, dentro del disco Lotus (2018). Les siguió algunos sencillos como Me has conocido en un momento extraño de mi vida y nuevas como Polvo de diamantes. Un repertorio, en definitiva, donde la calma y la psicodelia que prepondera en su último LP, El Largo mañana, se han entremezclado con el alma más rockera de Rufus T. Firefly. A medio camino, y exclamado por el público, no faltó Nebulosa Jade ni Río Wolf. Así demostraron que «no duerme nadie esta noche».

La banda de rock inglesa Temples fue el primer plato caliente de la noche sobre el Escenario Estrella Damm, el cantante James Edward recordó a los asistentes lo ilusionado que estaba. «Hacía tres años que no pisábamos un escenario», mencionó. Su sonido psicodélico y ácido protagonizó toda la hora de concierto. Encendió la mecha con temazos como Certainty, de su último trabajo Hot Motion (2019). De hecho, la noche iba de nostalgia. Dedicó la primera tanda a sus primeras creaciones, como The golden throne o Keep in the dark. Ambos temas enmarcados en el álbum Sun Structures (2014). Llegando el ecuador del concierto, los de Kettering interpretaron también nuevas creaciones como la aclamada Paraphernalia.

Diva del pop

La nostalgia es una sensación poderosa. O sino que se lo digan al público. Cuarenta minutos de espera no fue nada cuando las luces de neón del espectáculo de Christina Aguilera estallaron con fuerza sobre el Escenario 1 ante la vibra de las 22.000 almas. Se vivieron nervios a flor de piel y la diva del pop lo hizo más potente. Chillidos, lágrimas y acción. Dejó caer su flow con la exitosa Dirrty (2002). «Ladies, move. Gentleman, move», coreaban al unísono mientras observaban al cuerpo de baile que la norteamericana trajo al festival. Siguió la fiesta con otro hit del mismo disco –Stripper–, Can’t hold us down, hasta recalar en Bionic, título también del álbum homónimo de 2010. Tras pasear con ritmo por otros clásicos como Genie in a bottle, la cabeza de cartel de esta jornada dejó caer cortes de su último disco, Aguilera, como Santo.

La fiebre Aguilera duró hasta la medianoche. Era la primera en Balears y hacía 18 años que no ponía un pie en España. Nadie se perdió en la oscuridad, nadie dejó de quitar la mirada de la gran pantalla que coronaba a una cantante que revalida, una vez más, su título de diva del pop.
El festival más ecléctico continuó de madrugada con más artistas. Los británicos Franz Ferdinand desgastaron las guitarras con sus nobles temas envueltos de punk y rock con temas como The dark of the Matineé o la famosa Take me out. La guinda electrónica la puso Jeff Mills con sus temas techno en una noche que quedará para el recuerdo.