Políticos, invitados y ganadores asistieron a la visita oficial al Solleric y con mucho interés atendieron a las explicaciones que la directora del centro, Aina Bausà, les proporcionó.    | T. Ayuga

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Antes de que la comitiva política llegara al Casal Solleric desde el Teatre Principal, donde se celebró la gala de los Premis Ciutat de Palma, uno de los presentes en el edificio del Born comentaba a sus acompañantes: «Cómo añoro estas cosas, estos actos». Justo minutos después hacían acto de presencia el alcalde de Palma, José Hila, acompañado del regidor de Cultura, Antoni Noguera, y políticos del área cultural como Tina Codina, Miquel Àngel Contreras o Bel Busquets. Con ellos arrancó la visita oficial a los finalistas del Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert d’Arts Visuals.

Fue la directora del Solleric, Aina Bausà, quien hizo de guía oficial para políticos, algunos de los ganadores y demás invitados presentes. Todos, que rondaban la treintena de personas, se repartían por los espacios de la sala que alberga la exhibición, ubicada en la planta al nivel de la calle, ya que ninguno quería perderse las explicaciones de Bausà. Las obras expuestas atrajeron la mirada de los presentes y arrancaban con la propuesta de Ro Caminal, Promesas, para continuar con Regina Giménez y El sol y la taula, que dan la bienvenida a los espectadores. Tras ellas, Marc Larre y sus Fingers prints, tríptico laborioso a modo de puente con la instalación de Matteo Guidi Remover con una vara de madera, que forma vídeo y audio.

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La propuesta de MariaJacarilla llamó la atención de varios presentes.

En ese punto, todos se fueron a la planta superior donde esperaban las Cartografías distópicas de MarlaJacarilla, en la misma sala que Pedro Torres con House of the sun, Diana Coca con Perteneciente a la casta de las eternamente desasosegadas y Llorenç Ugas con Vista discontinua.

Así se llegó a la recta final con Imitación a la vida, obra ganadora de este año compuesta por un vídeo de 20 minutos que invita a «reflexionar sobre lo que vemos y lo que no vemos», según dijo Buasà. Por último, Eva Fàbregas cuestiona el género con Sheddings #2, que invita a la gente a caminar alrededor de su pieza. Tras la visita oficial comenzaban los corrillos y la charla distendida de la post-fiesta y, con ello, volvía un acto que alguno al inicio confesaba añorar muchísimo.