El autor Joan F. Mira, recala en Palma con una doble cita.

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Joan F. Mira (Valencia, 1939), uno de los referentes más importantes de la literatura catalana contemporánea, recala hoy y mañana en Palma con una doble cita: presentar su segundo libro de memorias y hablar sobre la Divina comedia de Dante. «Está claro qué es más importante», bromea el escritor. «Dante es eterno», sentencia. Este martes, a las 19.00 horas, en la librería Embat, comentará la publicación de Tots els camins (Proa) acompañado por los escritores Guillem Frontera y Gabriel Janer Manila, además de Damià Pons Pons.

El miércoles, a la misma hora pero en Ca n’Oleo, ofrecerá la conferencia Dante i el darrer viatge d’Ulisses. Este acto está organizado por el Servei d’Activitats Culturals de la UIB, el Institut d’Estudis Catalans y la Fundació Mallorca Literària y forma parte de la celebración del séptimo centenario de la muerte de Dante Alighieri. Tots els camins llega tras El tramvia groc (Proa, 2013) y toma como punto de partida un hecho trágico para el autor: la muerte de su padre cuando solamente tenía catorce años. Una pérdida que coincide con su vocación religiosa y su deseo de convertirse en santo. «Sin el fallecimiento de mi padre mi vida no hubiera sido igual», admite.

Con todo, afirma que «mi vida personal tiene poco interés, pero sí sirve para poner de manifiesto el tipo de sociedad y el contexto cultural del momento». «Pasé mi infancia en la periferia de la ciudad valenciana, en los años 50, por lo que asistí al final de la sociedad tradicional que prácticamente ha desaparecido», señala. En cuanto a su vocación religiosa, que le llevó a Irache, Roma, Düsseldorf, París, Oslo, Budapest u Oxford, el autor reconoce que «hace años que no soy creyente, pero estoy integrado culturalmente en el cristianismo y el catolicismo». «Soy cristiano y católico cultural. No tengo fe, pero tengo una afinidad sensible y emocional. Hay una diferencia entre la creencia y la experiencia cultural y estética», apunta.

Portada de ‘Tots els camins’ (Proa).

Por ello, Mira rehúye del dicho ‘todos los caminos llevan a Roma’ y, de cara al título Tots els camins, prefiere centrarse en la primera parte, en el ‘todos’. «Creo que cualquier experiencia y cualquier camino es bueno si lo aprovechas», justifica. Con la muerte del dictador, el 20 de noviembre de 1975, termina este segundo y último volumen de memorias de Mira, pues asegura que no habrá un tercero. «Lo que viene después, lo que he vivido, también lo ha vivido mucha gente y tampoco tiene interés para mí, creo que ya es suficiente», argumenta.

Dante

En el año 2000, con Proa, Mira publicó la traducción al catalán de la Divina comedia, obra cumbre de la literatura universal. En su conferencia, el autor se centrará en una «escena preciosa» del canto vigésimo sexto, en el que Dante y Virgilio se encuentran con Ulises, quien les cuenta su historia. «Ulises no regresa a Ítaca con su mujer, sino que quiere saber qué hay más allá del océano infinito. Ahí reside la plenitud de la vida, en buscar el conocimiento», detalla.

«La Divina Comedia es una gran narración en verso de viajes por un mundo condenado, por el purgatorio y por las esferas más luminosas. Beatriz es un personaje muy importante en esta obra y es la figura femenina más impresionante de la historia de la literatura. No porque sea una joven guapísima, sino porque sabe de todo, filosofía, teología, y se lo explica todo a Dante. La Divina Comedia no se acaba nunca. Reúne toda la experiencia humana en un centenar de cantos y 14.000 versos. Es una maravilla inacabable. Me lo pasé muy bien traduciéndola y también con la Odissea. Son libros fundamentales de nuestra historia y nuestra cultura», concluye.