Aspecto de las taquillas de las salas Aficine Ocimax de Palma, este martes. | Pere Bota

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Los transeúntes que pasen estos días frente a la Sala Augusta de Palma pueden ver cómo su pantalla externa vuelve a estar encendida con los tráilers de las películas que están o estarán en cartelera. Algunos se paran y miran al interior del cine, esperando verlo abierto.

Al fin y al cabo, tanto el Augusta como el Rívoli llevan cerrados desde que comenzó la pandemia, allá por marzo del año pasado. Para que reabran queda todavía queda un poco. Muy poco, quizá. Y es que Juan Salas, gerente de Aficine, explica que «la asistencia está siendo cada vez mayor en Ocimax y las otras salas abiertas» llegando hasta un 70% de la taquilla anterior a la pandemia.

Los datos son cada vez mejores. Por ponerlo en perspectiva: el año pasado, sobre estas fechas, semanalmente se alcanzaban cifras entre 2.000 y 3.000, con picos de 5.000 o 7.000 gracias a cintas como Tenet o Padre no hay más que uno 2. Sin embargo, durante el julio y agosto de este mismo año, la taquilla llega a cifras de entre 10.000 y 12.000 espectadores atraídos por las cintas de tipo juvenil y familiar como El bebé jefazo: Negocios de familia o Todos al tren, la nueva cinta de Santiago Segura, así como los filmes de Marvel.

Salas, además, añade que «el 90 % del público son jóvenes o niños con padres». El público más mayor, sin embargo, se muestra algo reticente todavía sobre todo por la falta de títulos acordes a ellos. «En otoño llegarán películas interesantes como Dune, la nueva de James Bond (No Time To Die), la de Clint Eastwood (Cry Macho) o Madres paralelas, de Almodóvar».

Estas cintas llegan, a su vez, promovidas porque las distribuidoras «confían más ya que las cifras mundiales están subiendo» motivadas por las mejoras gracias a las vacunas, las medidas de seguridad en cines y los cada vez más positivos datos obtenidos.

«Lo normal, antes, eran unas 16.000 personas semanales, pero ya estamos en el 70 por ciento y hemos cuadruplicado las cifras del año pasado. Además, en Manacor o Ibiza también va la cosa bien y esperamos poder empezar a abrir algunas sesiones en el Augusta y el Rívoli a mediados de septiembre».

Por otro lado, las medidas como la taquilla numerada en todas las películas y sesiones o la compra online «han llegado para quedarse», a juicio de Salas porque «la gente quiere llegar al cine tranquila, sabiendo que ya tiene su asiento asegurado y que no tiene que darse codazos con nadie».

Agosto musical

Por su parte, Javier Pachón, presidente de CineCiutat, se muestra algo más prudente aunque «en el acumulado de este año estamos en el 62% con respecto a antes de la pandemia». No obstante, el verano es «históricamente una época mala para nosotros» y su taquilla ha bajado al «50%».

Son datos que «no son ideales y no aseguran una viabilidad, pero vemos confianza por parte del público que sigue asistiendo a los eventos que hacemos», como el ciclo de David Lynch o las sesiones musicales y karaoke como la de Dirty Dancing que llegará a final de mes. «Si la gente quiere venir a cantar, ya sabe lo que tiene que hacer».

En cuanto al otoño, celebra que las distribuidoras envían «calendarios de estrenos con una combinación cultural y comercial interesante», con títulos como los ya mencionados. A su vez, este mismo fin de semana estrenan Annette, la cinta de Leos Carax que se pudo ver durante el Atlàntida Mallorca Film Fest y que verá un preestreno el jueves con el profesor Iván Bort, del CESAG. Parece que la cinta de terror que es la pandemia comienza a dar paso a un otoño de hojas caídas, pero de carteleras llenas.