Josep R. Cerdà, Pep Tosar y Evelyn Arévalo, ayer en la presentación del espectáculo en Palma.

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El espectáculo multidisciplinar El fingidor, de Pep Tosar, llega a la Sala Grande del Teatre Principal de Palma este 29 de julio, a las 20.00, para rendir homenaje al escritor portugues Fernando Pessoa y a su obra. En una nota de prensa, el Departament de Cultura del Consell de Mallorca detalla que se trata de un montaje teatral en la línea de los anteriores espectáculos sobre poetas creados por Tosar.

Según el Principal, este montaje conjuga teatro, poesía, circo, música y documental, toda una serie de recursos al servicio de Pep Tosar para rendir homenaje a la «inmensa y compleja» figura del poeta portugués «más importando de todos los tiempos» y, sin duda, uno de los creadores de poesía más significativos del siglo pasado.

Relevante

Pessoa es, junto a Elliot, Rilke, Pasolini o Lorca, uno de los poetas más relevantes del siglo XX. Si bien en su tiempo e, incluso, durante las décadas que siguieron su muerte, fue señalado como un loco afectado por algún tipo de trastorno psicótico, hoy en día su vigencia es indiscutible, y muchos de sus versos todavía interpelan directamente al corazón, la mente y el alma del hombre de hoy.

Con sus espectáculos, Tosar propone «reflexionar, desde el punto de vista estético y teatral, sobre la condición humana y su diversidad, invitando al espectador a captar la complejidad de la existencia».

Habiendo ilustrado ya artísticamente personajes de la medida de Lorca, Blai Bonet, Bernhard o Estellés, «ya hacía tiempo que tenía todas sus energías puestas en asumir el reto de encarnar la figura del poeta que huía de su propio cuerpo para intentar ser la voz poética y existencial de una especie de anima mundi», prosigue el Consell.

El fingidor centra su dramaturgia en Pessoa y sus heterónimos principales: Alberto Caeiro, Alvaro de Campos, Ricardo Reis y aquel semiheterónimo tan próximo a él llamado Bernardo Soares, pero también al recurrir la infancia de aquel niño que pasó de vivir del bello medio de Lisboa en Sudáfrica, su retorno a Portugal y su importancia en la creación de las Vanguardias, así como su amor en Ofelia Queiróz o sus últimas palabras.