El actor mallorquín Boré Buika, en Madrid. | José Sevilla

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«El Mallorqueta es de primera», suelta de sopetón el actor Boré Buika (es Molinar, 1980) antes de hablar del caramelo que le han regalado con su personaje de policía en la cuarta temporada de la serie Élite, estrenada el viernes en 190 países. «Soy un teniente de la Guardia Civil que interroga a los estudiantes del colegio para descubrir al culpable de un grave delito», explica. «En la quinta temporada, que rodamos en un polígono de las afueras de Madrid, mi personaje tendrá más peso», avanza.

Y es que Boré Buika, primo de la cantante Concha Buika, del actor Armando Buika y del político Guillem Balboa, se ha instalado en la cresta de una ola creativa activada tras el fin del Estado de Alarma, ya que compatibiliza Élite con su participación en la serie diaria Dos vidas. «Ha costado hacernos con el público, pero al final lo hemos conseguido, ya que Dos vidas no es una serie convencional», indica desde el café del Hotel Europa, en la calle del Carmen de Madrid.

Sobre Élite, lo que más le reconforta es dar la cara por los españoles que son negros, chinos o árabes. «Lo más importante para mí es interpretar a un oficial de la Guardia Civil y romper así con los estereotipos. Lo que más me emociona es que, como negro mallorquín, haya podido poner rostro a un agente negro, que los hay, pero están en oficinas», señala.

Aunque lo que más le enorgullece es poder demostrar, en Élite, que «lo importante no es el color de tu piel sino la historia a la que das vida», cansado de que los actores negros españoles tengan que interpretar casi siempre a inmigrantes, delincuentes o manteros.

«Yo he tenido suerte porque en las películas Señor, dame paciencia y Villaviciosa de al lado hago de vasco gay y de cura de pueblo, y nadie alucinó por ello. Lo importante son las historias y no el color de la piel. Pues lo mismo ocurre conmigo ahora: un negro haciendo de oficial de la Benemérita».

Público

En cuanto a Élite, destaca su poder de atracción para el público. «Aunque no la comparo con Succession, es como poner una mirilla al espectador para que vea una realidad que se nos escapa, la de un colegio de gente rica, con jóvenes de 16 años que chocan con otros jóvenes de extracción humilde».

Un papel destacado con el que Buika espera la llegada de nuevos retos. «Lo que más me ilusiona es poder actuar algún día en Mallorca, mi casa, y ahí está mi teléfono para posibles propuestas. Una vez que me presenté a un cásting para hacer de mallorquín, me dijeron: ‘¡¿Pero dónde vas tú?!»

Y finaliza, este actor que ha trabajado en Anclados, Mar de plástico o Palmeras en la nieve: «Estoy en un momento en el que es maravilloso ver que como actor me valoren por mi trabajo y no por el color de mi piel».