El título de este montaje surge de un juego de palabras entre balconing y Baal, título de la primera obra del célebre escritor alemán. | T. Ayuga

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El verano en Baleares arranca con el primer caso de balconing. Así al menos lo expresan numerosos usuarios en las redes sociales. Esta burla o chiste propio del humor negro esconde, sin embargo, las circunstancias que pueden motivar a los llamados ‘precipitantes’ a querer saltar, a querer romper unos límites jugándose su propia vida.

Sobre estas cuestiones se construye Baalconing, una pieza de «danza-teatro» creada y dirigida por la bailarina y coreógrafa Catalina Carrasco y que podrá verse en la Sala Gran del Teatre Principal de Palma del 17 al 19 de junio. Es una producción de gran formato en la que han participado un equipo de «gran talento artístico», tal y como destacaron ayer Josep R. Cerdà, director del Teatre Principal, y la propia Carrasco. En este grupo figuran los intérpretes Yeinner Chicas, Elena Susilla, Kiko López, Mariona Jaume, Gaspar Morey (asistente de dirección) y la propia Carrasco; los músicos Kiko Barrenengoa, Juanmi Bosch y Ginés Fernández; Guillem Suau (vestuario); Ana Garay e Isi Ponce (escenografía) y Miquel Llull (iluminación).

«No soy quien para juzgar a nadie, pero es muy fuerte reírse de unos jóvenes que vienen a Mallorca a pasarlo bien, a desconectar de su día a día, además muchos provienen de familias obreras, que se tiran por el balcón. No pretendemos hacer una crítica al turismo ni sermonear a nadie, pero sí reflexionar sobre el porqué existe el balconing», aclaró Carrasco.

«Todos hemos sido jóvenes y los jóvenes buscan romper con las normas, con la autoridad. El balconing en definitiva es eso y nuestra obra es un canto a la libertad a través del cuerpo, del movimiento y de la danza. Nos preguntamos por qué los jóvenes necesitan droga y violencia para poder sentirse libres. Y es bailando cuando se da esa libertad. Por eso no entiendo como hay gente que sigue diciendo que no entiende la danza. No hay nada que entender», advirtió.

La inspiración es sin duda Magaluf y su ambiente nocturno. Sin embargo, la bailarina y coreógrafa señaló que para crear la obra también se basó en su propia experiencia juvenil. «Cuando era joven estaba ansiosa por que llegara el fin de semana para poder salir a BCM. De todas maneras, eso no quiere decir que todo el espectáculo sea así, más bien es un punto de partida que se transforma», matizó. La música, que va desde la electrónica, el house y el techno hasta dos canciones basadas en dos poemas de Bertolt Brecht, también refleja ese ritmo acelerado en el que vivimos. Por su parte, el vestuario, detalló Suau, parte del balconing como «ejercicio deportivo» y los personajes se visten con telas elásticas y de colores vivos.

En este sentido, tanto Carrasco como Cerdà invitan especialmente a los jóvenes a ver esta propuesta «visual y sensorial» que se estrena en un momento tan oportuno, como bien apuntó Cerdà, en el que el baile se ha reprimido durante tanto tiempo. Así las cosas, Cerdà recordó que Baalconing, la última producción de la temporada del Principal, responde a algunas líneas que se ha marcado esta institución: el acercamiento a nuevos lenguajes, «hacer entrar al público que todavía no sabe que lo que encontrará en el teatro le va a gustar mucho» y, finalmente, apoyar a los creadores de las Islas.

El origen divino y literario de la pieza

El título de Baalconing encierra varios significados. En primer lugar, lógicamente proviene de la práctica balconing. Por otra parte, alude al dios Baal, que da nombre a las Balears y que el catolicismo ha «demonizado». Finalmente, Baal es la primera obra que publicó Bertolt Brecht a los 20 años y cuyo protagonista es «un joven que continuamente busca romper con los límites de la autoridad a través de la violencia, el sexo y el alcohol».