Joan Martorell y Joan Valent posan juntos en un hotel de Luxemburgo. | Carles Domènec

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Los músicos Joan Valent y Joan Martorell estuvieron hace unos días en un estudio de grabación de Luxemburgo trabajando en la banda sonora de Pan de limón con semillas de amapola, cinta dirigida por Benito Zambrano rodada en Valldemossa. Se trata de una adaptación de la novela homónima de Cristina Campos, que ha colaborado en el guion, y que protagonizan Elia Galera y Eva Martín, quienes interpretan a dos hermanas separadas en la adolescencia que se reencuentran para regentar una panadería heredada. Tras el parón pandémico, Valent celebra lo «fantástico que es poder volver a trabajar en el cine y, además, en una película tan bonita y fantástica».

Es el propio compositor quien explica que el proceso «ha ido muy bien porque teníamos muchas ganas», en relación a Martorell, con quien siempre suele formar tándem como responsable de la producción artística y el control técnico en los trabajos para cine. También comenta que trabajar con Zambrano es «muy bonito» porque es «es un tipazo, una persona sensible que tiene mucho cariño por sus personajes y por la música. Transmite una confianza que ayuda a que tu capacidad creativa crezca a su lado».

Sobre la música compuesta, que catalogó como «simple y muy mallorquina», Valent la describe como «muy inspirada» y la película como «muy buena; te invita a hacer cosas bonitas». El producto local, además, se deja escuchar en las guitarras de Tolo Prats, que también participa en la banda sonora, y que se une al piano de Valent. El propio compositor señala que «ha sido minimalista, con solo el violonchelo y la percusión grabados en Luxemburgo. El resto en Mallorca». Los recursos usados, además, fueron «mínimos porque Zambrano no quería utilizar cuerdas para no hacer del melodrama más melodrama y eso hace más complejo mantener el discurso durante las dos horas de duración». El resultado, no obstante, es que «es una de las mejores bandas sonoras que he hecho nunca».

Reencuentro

Para Martorell, por su parte, «lo mejor de este viaje ha sido el reencuentro, ha sido agradable regresar con una película, rodada en Mallorca por Benito Zambrano, que es un director importante». El músico apuntó que «hemos podido vivir todo el proceso de creación, una tarea que suele ser complicada con un director de cine, ya que lo normal es trabajar en casa y enviar la secuencia para que el director la escuche en el contexto de la película». Martorell detalló que «esta vez ha sido diferente, porque se ha trabajado codo a codo, creando una conexión entre director y músico, hasta llegar a una sincronía a nivel de creación».

Valent añade que «le dije a Zambrano que viniera él a Algaida para trabajar juntos durante dos semanas, con las PCR hechas y encerrados en el estudio», y contó que «me dediqué a componer la música en directo, a medida que proyectábamos las imágenes de la película. No suele ser así ya que, normalmente, te envían el guion y te pones a escribir la música». Incluso hubo algún momento en el que «vi a Benito con alguna lágrima», confiesa Valent.

En líneas generales, «ha sido una gran experiencia, en un estudio acostumbrado a las producciones cinematográficas» en la que «hemos logrado encontrarle el pulso a la película, que es un melodrama y por lo tanto no hay que caer en melosidades». Él, que es experto en esto, detalla que eso es lo más difícil de componer una banda sonora, «dar con el ritmo y el corazón de una película, la justa medida de lo que necesita. Hay que ser austeros en la emoción musical para que la imagen crezca y el drama se exprese a través de la imagen y el diálogo». Objetivo cumplido en una cinta de «puras mujeres».

En el horizonte, Valent afronta ya nuevos proyectos, como la música de una nueva serie de Movistar+ para Juan Cavestany y Álvaro Romero protagonizada por Antonio Resines en el papel de director de orquesta, o una nueva cinta con Imanol Uribe para final de año. A su vez, un nuevo disco en julio o la preparación de un festival internacional de música en en Algaida este verano. Paso a paso o nota a nota.

Un momento de la grabación de la BSO. Foto: FACEBOOK