Pepe Bauzá, de Es Gremi, que se unió a la protesta virtual ‘El último concierto’. | Redacción Cultura

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«Nos hemos tenido que reiventar cada dos semanas, pero ya no podemos más, nos hemos visto obligados a frenar y a tener Es Gremi bajo mínimos, solamente seguiremos con el centro de formación y los locales de ensayo». Así lo detalló ayer a este periódico Pepe Bauzá, administrador de este centro musical del Polígono de Son Castelló, que lamentó tener que suspender los conciertos y eventos a partir del lunes y de forma indefinida.

La decisión surgió a raíz de las nuevas restricciones sanitarias anunciadas ayer por el Govern y que entrarán en vigor el próximo martes, un día después de ser aprobadas por el Consell de Govern este próximo lunes en su reunión semanal. Entre estas medidas se encuentra el cierre de bares y restaurantes, centros comerciales y gimnasios durante dos semanas.

Con todo, por el momento, Es Gremi mantiene la programación prevista para este fin de semana con los conciertos previstos de Bad Shades (este sábado a las 18.00 horas), el espectáculo de improvisación teatral Impro N’ Vermut (este sábado a las 12.30) o la presentación de mañana domingo (18.00 y 20.00 horas) de los artistas de la cantera de la nueva agencia Mad Nation – que comandan Laila Vilches y Ramiro del Mono–, con voces como Lionpol, Teaser, JLJG, Syka y C.Eme.

Tocado

«Es Gremi empieza a estar tocado. Llevamos desde después del confinamiento programando conciertos de lunes a sábado y hemos intentado luchar y asumir pérdidas por mantener a los compañeros fuera del ERTE y seguir ofreciendo cultura al público, pero cada vez nos quitan un poquito y resulta ser mucho», contó Bauzá, quien afirma que el centro va a cerrar el año con pérdidas que ascienden a los 350.000 euros.

«Estoy bastante asustado con esta situación, que veo que no mejora y las restricciones van a más. Como administrador de una empresa, soy el padre de familia y tengo que frenar esto y tomar medidas impopulares por el bien de Es Gremi, por el bien de todos. Los continuos cambios de restricciones, cada vez más severas, son un desgaste emocional y mental brutal», concluyó Bauzá.