De izquierda a derecha, Agnès Llobet, Caterina Alorda, Apol·lònia Serra y Lluqui Herrero, actrices de ‘Amor de cans’. | Pilar Pellicer

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El regreso de ‘las gamundinas’ se acerca, o lo que es lo mismo, la tercera temporada de la exitosa serie Amor de cans coge forma desde su privilegiado enclave en Son Vida, donde el reparto liderado por Agnès Llobet lleva semanas rodando y cada día es un frenesí de movimiento, encuadres y medidas de seguridad.

Los ojos de los miembros del equipo se dirigen a la piscina que gobierna la terraza de la mansión, pero solo por milésimas de segundo en su camino al set de rodaje. Para llegar allí, pasan por vestuario, donde actrices como Caterina Alorda, quien interpreta a Esperança en la ficción, comenta que «es un día especial porque coincidimos todas las protagonistas» y augura un «renacimiento de las gamundinas».

A su lado Eva Barceló, o Bàrbara para los espectadores, recibe algunos retoques vestuario y explica su «felicidad por volver a rodar», a pesar del cansancio de las largas horas de trabajo. «Es un cansancio feliz», matiza, y celebra el talento del guionista, Toni Lluís Reyes, quien «se ha superado a sí mismo», como detalla Apol·lònia Serra, o Petra en la pantalla, en un descanso.

Felicidad

Para ella, «a pesar de los pesares», todo es felicidad por reunirse con «un equipo que es una pasada» y avanza «muchas risas porque yo me río a carcajadas solo leyendo los textos».

Nos adentramos más y más en las entrañas del rodaje y gritos y estrés aumentan. Decenas de pies y manos se mueven sabiendo perfectamente lo que tienen que hacer. Toca montar el set. Cámaras aquí, foco allá, un micrófono queda apoyado contra la pared, dándose un merecido descanso, alguien coge la claqueta, todo listo. ¡Agnès en el set!, se oye, y todos ríen. El buen ambiente está presente, como la propia Llobet, que llega para rodar. Tras una toma que tarda menos en rodarse que en montarse, ella misma explica que «hay mucha locura hoy, pero con amor todo sale».

Joan Vidal, el director, anuncia satisfecho la hora de comer, y todos se dirigen a la espaciosa explanada donde entre risas cambian objetivos por alimentos. A esto se refiere Lluqui Herrero, Magdalena en la serie, cuando explica que «nos ha venido bien el cambio de localización, aquí estamos amplios y cómodos».

Maratoniano

Y ahí se quedan durante un tiempo. Toca recargar pilas porque aguardan horas de rodaje ‘maratonianas’ por delante, pero no será por falta de ganas. Todo sea para que ‘las gamundinas’ tengan el regreso que merecen.

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Las medidas de seguridad están presentes en todo momento en el equipo, quienes no se quitan las mascarillas en ningún momento mientras colocan todo lo necesario para poder grabar las escenas sin mayores preocupaciones.