El gerente del Grup Trui, Miki Jaume, posando para esta entrevista. FOTO : BOTA | Foto:Pere Bota

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Si nos atenemos a las cifras de descargas en diferentes plataformas musicales, la canción de R.E.M. It’s the end of the world as we know it (and I feel fine) ha sido la más escuchada durante el confinamiento. Así que nadie se rasgará las vestiduras si, desde esta tribuna, coronamos este sombrío y apocalíptico tema como el gran himno de la crisis sanitaria. Una de las cosas que más amo de la sociedad es su sorprendente capacidad para reírse de sí misma.

Mira que había ‘archivo’ para templar los ánimos durante el confinamiento (Hallelujah de Cohen, sin ir más lejos), pero el pueblo, siempre sabio -y cachondo- se abrazó a un estribillo que pregona el advenimiento «del fin del mundo», añadiendo con recochineó la coletilla «y me siento bien». Lo cantaba el espigado Michael Stipe y, qué quieren que les diga, puestos a sacarle algo positivo a esta maldita crisis, piensen que, al menos, ha servido para que los millenials descubran a un pedazo de banda como R.E.M.

En fin, podemos respirar tranquilos, la amenaza del ‘fin del mundo’ se ha quedado en una pegadiza canción, pero ahora llega el momento de hacer que esa y otras canciones sigan sonando. El negocio musical, del que en este país viven directa o indirectamente más de medio millón de personas, está en serio peligro de extinción, al menos a corto plazo.
No, nos pondremos dramáticos, pero piense que cuando se habla de industria musical, aunque la mayoría pensemos en grandes artistas que llenan estadios, en realidad estamos hablando de un negocio que abarca mucho más de lo que se percibe a simple vista.

Personas que trabajan a diario para sostener una gran estructura de shows en vivo, que hoy está completamente frenada y al borde de la quiebra. Hablamos con Miki Jaume, de Grup Trui, la promotora de eventos de mayor envergadura de la Isla, para conocer de primera mano cuáles son sus sensaciones al respecto.

El impacto de la crisis sanitaria en el ámbito musical se prevé enorme.

Desde la Asociación de Promotores Musicales se apunta que las pérdidas superarán los 600 millones de euros. Y conviene recordar que la música, así como otros espectáculos en directo, constituyen uno de los formatos de ocio más populares entre la ciudadanía. De ahí que «nuestro deber es el de ofrecer toda la confianza a la gente para que venga a los espectáculos tranquila», matiza Jaume. Con todo, el promotor augura que el regreso a la normalidad «va a ser lento y largo».

Para Grup Trui, la crisis sanitaria ha dejado una factura muy elevada, «en los últimos meses sólo hemos hecho devoluciones de tickets y aplazamientos de conciertos», pese a todo, tiene claro que van a luchar para «no perder ni uno de los puestos fijos de trabajo que tenemos. Al final ser grande puede ser un problema, ya que tienes muchos gastos y para mantenerte a flote es necesario estar muy saneado».

En esta tesitura, cabe preguntarse cómo estará el resto de promotoras, más pequeñas y, por tanto, con menor músculo financiero, «habrá bajas, pero espero que sean las menos posibles».

Si algo positivo ha destapado esta crisis ha sido la empatía entre empresas competidoras, «nuestro gremio está más unido, hemos redactado juntos los protocolos sanitarios y aunado criterios para hablar con las instituciones. Ahora hay una relación más humana», explica Jaume.

Cerrado

A día de hoy, Trui Teatre permanece cerrado. «Las restricciones impuestas por Sanidad hacen inviable que sigamos programando». No obstante, advierte que «a mediados de septiembre tenemos previsto recuperar la actividad». También se encuentra cerrado otro de los espacios controlados por Grup Trui, el recinto de Son Fusteret. «Es una pena, porque este año teníamos cerrada una programación de medio y gran formato muy potente, con artistas internacionales».

Aunque nada se ha cancelado, tan solo «ha quedado prorrogado hasta 2021». Otro punto caliente en la agenda del promotor son las verbenas y fiestas patronales, «veo valentía y ganas en los ayuntamientos a la hora de apostar por mantener vivo el espíritu de la fiesta patronal, aunque adecuado a la nueva normalidad», matiza.

Asimismo, Jaume desvela que están trabajando en «la puesta en marcha de un cine a la fresca, autocines, teatro, monólogos y música en directo».