El relato más crudo y desgarrador de Aina de Cos debuta en Madrid

| Madrid, España |

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Lucía Sánchez Cervera, Aina de Cos y Neus Cortès, el pasado miércoles en la sala Microteatro por Dinero de Madrid.

Lucía Sánchez Cervera, Aina de Cos y Neus Cortès, el pasado miércoles en la sala Microteatro por Dinero de Madrid.

07-09-2018 | J. Sevilla

«Habrá gente que no lo aguante, se levante y abandone la sala en plena función». Es una de las reflexiones de la dramaturga y actriz Aina de Cos (Palma, 1975) tras el estreno, el pasado miércoles en Madrid, de La chica de la gasolinera, Premi Teatre de Butxaca 2018. «Lo que tratamos sobre el escenario no es ciencia ficción», añade la directora de la pieza, en referencia al desgarrador suceso que ha plasmado en escena.

No en vano, se trata de una historia cruda, basada en hechos reales, que recuerda a la película Acusados, de Jodie Foster; a La Manada; a la chica de la gasolinera de Benicàssim, víctima de un maltratador; y a una experiencia traumática vivida por la propia autora. «En la obra hay parte de mí porque yo sufrí una agresión física», apunta De Cos. «Ha sido un proceso creativo muy intenso para una historia que denuncia cómo tiene el patriarcado a las mujeres», destaca. «Es triste ver de qué manera se juzga a la víctima».

La chica de la gasolinera, estrenada en la sala Microteatro por Dinero, se podrá ver durante este mes de septiembre, de miércoles a domingo, en cinco pases diarios de 15 minutos de duración para doce espectadores como máximo. Un breve espacio de tiempo que incluye una narración brutal, intensísima y asfixiante; con la guinda de la poderosa actuación de Neus Cortès (Marratxí, 1991), en el papel de Carla, la víctima. «Yo prefiero llamarla superviviente», dice la autora.

Premiada

«Hemos trabajado desde las emociones», reconoce Cortès, quien los días 21 y 22 de septiembre, junto a Lucía Sánchez Cervera (Palma, 1990), representará la versión catalana en Ciutadella por la que fue premiada el pasado mes de junio Aina de Cos. «Para crear el personaje teníamos que investigar los hechos y meternos en la piel de la víctima. Es una historia delicada», agrega.

«Más que nervios lo que tengo son ganas de representar esta obra y que mucha gente la vea para conocer la desprotección que sufren las mujeres», apunta Sánchez Cervera, nacida en Son Rapinya, vecina de Pere Garau y domiciliada en Madrid desde hace un mes. Este es su debut en las tablas madrileñas.

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