Cerámica procedente de Pol·lèntia y que del barón de Aldenham pasó al British Museum. | British Museum

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Se ha hablado mucho de los toros de Costitx o de las piezas romanas de Mallorca (Pol·lèntia, Bochoris) que se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional, o de la infinidad de restos arqueológicos mallorquines que se llevaron a Cataluñaa, pero nadie se acuerda que también hay materiales de nuestra Isla en el British Museum de Londres, un museo en el que se amontona lo que los ingleses en su impresionante expansión mercantil y colonial fueron rapiñando por el mundo. Están, por ejemplo, las metopas del Partenon o los relieves asirios, bien es verdad que gracias a ellos y a su sentido cultural muchas piezas se han conservado, entre otras cosas porque nadie daba importancia a aquellos objetos antiguos en sus lugares de origen.

De Mallorca se guardan en ‘The British Museum’ una docena de piezas que salieron de la ciudad romana de Pol·lèntia (Alcúdia) y que no sabemos cómo llegaron a las manos del banquero, comerciante y bibliófilo inglés sir Henry Hucks Gibbs (1819-1917), primer barón de Aldenham, que además de ser gobernador del Banco de Inglaterra y escribir sesudos tratados sobre el valor del oro, la plata y el bimetalismo, fue un gran coleccionista de casi todo lo antiguo.

Entre mediados y finales del siglo XIX, parte de la colección del barón acabó en el Museo Británico. Destacan, en lo que respecta a Mallorca, tres cerámicas romanas de Pol·lèntia realmente refinadas. ¿Cómo llegaron estas cerámicas a sir Henry? No existre ni rastro de este asunto.

La primera excavación importante en Pol·lèntia fue en 1923, aunque antes, desde el siglo XVII, iban aflorando piezas. De hecho, Buenaventura Serra (1728-1784), el cronista mallorquín, era propietario de los campos de Santa Ana (Alcúdia) y encontraba de tanto en tanto un busto o monedas o cerámica. Es probable que sir Henry encontrara en algún mercadillo londinense estas cerámicas hacia 1850.