Shambadal, ayer, ensayando con la Sinfónica de Berlín y la Capella Mallorquina. | P. Pellicer

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La jornada de clausura del Festival MúsicaMallorca nos pondrá en contacto con el Beethoven más revelador. El de sus ideas sobre la vida, sobre Dios y la amistad, el que enfrenta razón y fe, el que de la resignación «pasa la acción». Lior Shambadal dirige a la Sinfónica de Berlín en un programa que escudriña la obra del genial compositor alemán, esta tarde a las 19.00 horas, en el Teatre Principal de Palma.

Todos los adjetivos encajan en Ludwig van Beethoven, el compositor que sostuvo que el genio se componía de un dos por ciento de talento y un noventa y ocho por ciento de perseverancia. «Beethoven era un rebelde y a la par un profeta, una persona que discutía con Dios y le decía ‘no estoy de acuerdo’, su obra demuestra que fue un autor muy comprometido con el pueblo», expresa Lior Shambadal.

Indomable

Ese carácter indomable transformó su obra, las suyas son «las partituras más severas que existen, no hay espacio para una libre interpretación, es imposible hacer algo que no esté escrito, no se puede tocar ni una palabra, es como la Biblia de la música».

La de la Obertura de Prometheus, una conocida pieza de ballet, será la música con la que se alce telón del concierto, y, en opinión del director recoge «una hermosa historia, Prometheus robó a los dioses el fuego para regalárselo a los hombres, su papel es de gran relevancia ya que sin él la raza humana no hubiese evolucionado, Prometheus les brindó el pensamiento». También sonará la Sinfonía 3 en mi bemol.