Marcelino Minaya, Juan Alguersuari, Josef Egger, Jaime Bosch y Pablo Mielgo presentaron este viernes en el Auditòrium la Associació Amics de la Simfònica y el primer concierto que patrocina. | Joan Torres

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Una veintena de seguidores de la Orquestra Simfònica de Balears ha comenzado a colaborar este 2015 con la formación al constituirse como Associació Amics de la Simfònica. La entidad se dio a conocer este viernes como impulsora de la actividad de la orquesta para potenciar su proyección exterior, conseguir más público e implicar a la sociedad civil. El alma de la misma es Joseph Egger, creador hace 20 años de la Asociación Austríaca de Amigos de Mallorca. El próximo 17 de marzo se presentará con un concierto dedicado al Arxiduc en el Auditòrium de Palma.

La asociación nace con un capital de 100.000 euros, 5.000 por socio, aportado por un grupo de «amantes de la música» que involucrará también a sus contactos. Este viernes estaban presentes algunos de ellos como el ex alcalde Joan Fageda o el pianista Ilan Rogoff. Cada año organizará actividades de distintos formatos y fortalecerá la presencia social de la Simfònica publicitándola y dándole más visibilidad a través de Internet.

Uno de los principales retos de la Associació, que preside Juan Alguersuari, será aumentar el número de abonados porque «500 no son nada». Egger se preguntaba por qué no acuden a los conciertos de la Simfònica los estudiantes de los conservatorios, los universitarios, dónde está la colaboración de los hoteleros...«Para cualquier proyecto cultural es fundamental el apoyo del Estado, pero aquí faltaba una pata, la sociedad civil. Nosotros no tocamos para las instituciones, sino para el público», apuntó Pablo Mielgo, y aseguró que esta alianza busca «el incremento de público y del proyecto artístico de la orquesta», al margen de la temporada de abono.

Finalmente, Pablo Mielgo anuncio dos nuevas actividades para este año: la Academia de la Simfònica y el Programa en Sociedad. El primero establecerá relaciones con las instituciones pedagógicas; el segundo, con «hospitales, prisiones y ámbitos donde la música no llega de forma habitual».