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La Fundació Casa Museu Llorenç Villalonga, Pare Ginard i Blai Bonet, mediante un tour por Ciutat, reconstruye los escenarios de Mort de dama (1931), donde Llorenç Villalonga ejecuta una crítica feroz de la sociedad aristocrática mallorquina de los años 20.

La ruta literaria, guiada por Carlota Oliva y en la que participan 15 personas, inicia en el Teatre Principal, por donde pasa el coche fúnebre -en la obra- con la difunta doña Obdúlia, personaje inspirado en la tía del autor, Rosa Ribera.

El monumento a Antoni Maura de la Plaça del Mercat sirve al escritor para caricaturizar al político local, El Marquès de Collera.

En el Círculo Mallorquín -ahora Parlament- se desarrolla la conversación entre Obdúlia y el Arxiduc. «Aquí eran las fiestas, ahora es el Parlament, no nos invitan, pero se lo pasan bien», espeta en tono jocoso la guía.

Entre los retazos autobiográficos se asoma Dona Maria Antònia, como la madre de Villalonga, dicen los críticos, que acude a la Seu a tratar de que el confesor de Obdúlia cambie el testamento para recibir ella la herencia. El recorrido impone una parada en el Mirador de la Catedral desde donde se avista «el mundo cosmopolita de la ciudad turística», reflejado en El Terreno y Génova. Acto seguido, la llegada a la casa del prologuista Gabriel Alomar, a la vivienda de Llorenç Villalonga, ubicada en la calle Estudi General y al casal Can Crespí, de Rosa Ribera.

Oliva explica que Llorenç Villalonga se 'camufla' en la poeta Aina Cohen para satirizar a la Escola Mallorquina. Fin del trayecto.