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«Ya era hora de exponer en Madrid tras mi experiencia en Italia. Era el momento de desterrar al antihéroe y apostar por obras en las que aparecen villanos, con traje y corbata y cabeza de demonio, enfrentados a los nuevos héroes ancestrales de Mallorca: el porc negre , vestido de Superman, y el siurell vengador, representando al guerrero isleño». Lo explicó el viernes por la noche Albert Pinya (Palma, 1985) en la inauguración de su primera exposición individual en la Capital, titulada Tácticas de contraataque. Fin del juego (El ultimátum del héroe contemporáneo) , abierta hasta el 7 de julio en la galería La Alegría.

«Sobre todo me interesa transmitir una idea de compromiso con la sociedad, al tocar el tema de los villanos encorbatados en una época apocalíptica como la nuestra, y que, a pesar de su maldad, aparecen de una forma más irónica y humorística», contaba el artista, mientras en la microsala de exposiciones actuaba la banda Exorcismo.

Según Pinya, «el humor es la esencia de esta exposición. Siempre he pensado que la comedia es la forma más subversiva de expresión, es la mejor manera de relatar verdades como puños, pero que no tengan un sentido crudo dentro de toda esta realidad tan amarga y tan trágica que realmente estamos viviendo·. Durante la inauguración, Pinya estuvo acompañado por otros artistas y creadores mallorquines como Ana Cabello, el coleccionista y editor Joan Rafel Bonet, el publicista y fotógrafo José Taltavull (Joe Jastebol), el pintor Fernando Guijar, Jacobo Vidal, Irene Bonet, Rafel Font y Mario Rivera.