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Camuflado entre los muchos visitantes que ayer tuvo Es Baluard en el Día Internacional de los Museos estaba Chus Burés. Diseñador de joyas y colaborador de artistas plásticos internacionales, Burés es un catalán que, a su vez, se convirtió en creador internacional despegando en el Madrid de los años ochenta junto a Almodóvar. Desde hace un tiempo ha trocado la capital de España por la de Francia como segundo hogar y en París forma parte del proyecto Dynamo, en el Gran Palais, en el que sus joyas conviven con las obras de una decena de artistas cinéticos con los que ha colaborado. La exposición permanece abierta hasta julio.

El del Gran Palais es uno de los muchos encuentros de Burés con el arte plástico, un aspecto de su trabajo que entiende como una «experimentación». «A un buen artista le gusta tocar cuantas más disciplinas mejor, no se limita, y en mundo del diseño ellos ven la parte de glamurosa de la creación, porque ésta es muy dura; yo soy muy asequible, les parezco una pieza fácil para llegar a este mundo». La gran Louis Bourgeois; Jesús Soto, artista cinético fallecido en 2005; Doukoupil; Antoni Miralda, Carlos Pazos son otros de los nombres del mundo del arte con los que ha trabajado, todos, por cierto, han expuesto en Mallorca, como el propio Burés. Además, él, en 2010, creó una serie inspirada en piezas del fondo de Can Prunera, joyas que se venden en este museo de Sóller.

Artistas

«De ellos aprendo muchísimo y a mi edad me siento con esa energía y curiosidad de seguir aprendiendo», dice de todos esos artistas y amigos. Esa fue la energía que le llevó hasta París, donde se siente muy reconocido, huyendo de una España a la que la crisis ha vuelto gris. «Los clientes han desaparecido del mapa, aquellos que apoyaron el diseño desde los ochenta han visto como sus estructuras han ido cayendo»; por otro lado, «la industria española nunca ha apoyado al diseño». De este asunto ya se hablaba hace veinte años, pero las cosas no han mejorado porque las quejas, hoy, son casi las mismas. «Tú tienes que hacer tus propias producciones», cuenta este inquieto maestro de la joyería contemporánea que se embarcará en Japón, invitado por el arquitecto Shigeru Ban, en un nuevo proyecto inspirado en el bambú.