El escritor Agustí Pons, ayer en Barcelona.

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«Salvador Espriu y Bartomeu Rosselló-Pòrcel querían acabar en los años 30 con el modelo literario de ese momento, el Noucentisme, que es la misma operación que intentan Lorca, Buñuel o Dalí». Así se pronunció ayer en la Casa Fuster de Barcelona el periodista y escritor Agustí Pons (Barcelona, 1947) en la presentación de Espriu, transparent (Proa), una biografía de 763 páginas que ha costado tres años de trabajo.

Pons explicó que «en una carta cita la palabra putrefacto, una referencia al mundo que Dalí y Buñuel, desde la Residencia de Estudiantes de Madrid, querían hacer desaparecer». El libro contiene 38 páginas dedicadas a Rosselló-Pòrcel y los problemas con la crítica, y otras 20 sobre el crucero por el Mediterráneo en el verano del año 1933.

«Descarto totalmente la relación homosexual de Espriu y Rosselló-Pòrcel porque no tuvieron tiempo, primero debían haber asumido su homosexualidad y después practicarla, y en esa época eran cuestiones difíciles». Pons aclaró que «la admiración mutua era muy grande».

A tres bandas

El periodista advirtió que «existió una relación a tres bandas, entre Mercè Muntanyola y Espriu, y de Rosselló y Mercè Muntanyola» e imaginó que «a Espriu no le debió hacer ninguna gracia que Rosselló le dedicara un poema de amor (y los libros que publicaba)». El libro contiene una fotografía de los versos, escritos un año antes de la muerte del autor de Imitació del foc , y tres instantáneas en las que aparece con Espriu, Jaume Vicens Vives y Amàlia Tineo, entre otros, durante un crucero universitario.

Reparto

El biógrafo señaló que «Espriu mostró a Rosselló-Pòrcel algunos poemas y el mallorquín le aconsejó que se dedicara a la prosa, y así se repartieron el mundo literario, uno dedicado a la prosa y el otro a la poesía», y apuntó que «la no presencia de Rosselló-Porcel, fallecido a los 25 años, le facilitó que se pasara a la poesía, pero le provocó complejos y pensaba que estaba ocupando el espacio del mallorquín». Pons rememora el distanciamiento de Rosselló-Pòrcel y Espriu por razones políticas. El mallorquín llegó a padecer dificultades económicas en la Residencia de Estudiantes de Barcelona y «con las comunicaciones cortadas por la guerra, sólo se podía comunicar con su familia a través de Joan Mascaró, ya emigrado a Inglaterra».

El biógrafo indica que «el 22 de diciembre de 1937 fue la última ocasión en la que Espriu y Rosselló-Pòrcel se vieron cara a cara». Diez días más tarde, Rosselló llegó al sanatorio del Brull (Osona) donde murió el 5 de enero de tuberculosis pulmonar.