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La festividad de la Asunción de la Virgen propiciará hoy en muchos pueblos de Mallorca y Palma la visita de numerosos fieles y público a los llits de la Mare de Déu en sus distintos montajes. Entre ellos, destaca por su espectacular factura y esplendor del barroco mallorquín el tálamo del monasterio de la Concepció, de las Agustinas Hermanas del Amparo, cuyo montaje dirigen los hermanos Miguel y Vicente Vidal Arcas, nietos del famoso escultor y pintor local Miguel Arcas Pons.

Este año cumplen sesenta realizando esta labor de montaje para las monjas junto a una brigada de operarios que requiere, ante todo, mucha memoria, ya que se trata de un entramado de madera muy complicado a pesar de que sus piezas están numeradas.

Ambos hermanos recuerdan que «este llit que vemos ahora es tal cual era en sus inicios, cuando, en 1685, la entonces superiora Prudencia Sureda lo encargó al escultor Miquel Barceló. A partir de 1966 se inició una decadencia en cuanto a estas representaciones marianas, y, concretamente, en 1970 el sacristán de dicho monasterio, ya no colocó las gradas, se supone que por motivos económicos».

Miguel Arcas destaca que «todo el conjunto es una obra maestra. El entramado de madera va engastando una pieza con otra sin tornillería. Los ángeles son quienes aguantan las varas que sostienen el dosel, ya que no se trata de un palio».

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Anteayer tardaron en montarlo desde las ocho y media de la mañana a la una de la tarde.

Se empezó por la base, que mide 4,75 x 3,80 metros. La tarima se compone de cuatro laterales sobre diez pies que soportan el entarimado o tablas en número de ocho. Encima se coloca la urna, que se compone de tres piezas; cuatro ángeles diferentes, que pesan 150 kilos cada uno, que sostienen las varas de 3,50 metros de largo, rematadas por un pomo de 40 cms., que sostienen un dosel que mide 2,10 x 3,20 metros.

«Algo complicado resulta la colocación de las bandas del dosel y la colocación de las alas de los ángeles, ya que son todos de diferente modelo. Luego se colocan las cuatro gradas que pintó Jaume Blanquer, las rejillas de adorno y, por último, el altar que da de cara al altar mayor [de la iglesia]. El monumento, porque es un monumento a semejanza del de la Catedral como le indicó en su época la superiora al maestro Barceló, mide en su conjunto 5,10 de alto y su área total de ocupación es de 5,50 metros x 6,50 metros», dijo Vicente Vidal.

Restauración

Los dos hermanos, expertos que atesoran grandes conocimientos en ornamentación funeraria y religiosa, destacaron que «su belleza, sin embargo, esconde una muy necesaria restauración. Los años han hecho mella en la madera y en el policromado».