Juan Giménez, exdirector de la Banda Municipal de Música de Palma, posó para este periódico en Ciutat. | M. À. Cañellas

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Diez años inolvidables y muy satisfactorios. Así define el músico Juan Giménez sus diez años al frente de la dirección de la Banda Municipal de Música de Palma. Una década que ha dado mucho de sí, aunque el también compositor asegura que no es un adiós, sino un «hasta luego», ya que ha solicitado una excedencia para dedicarse a la docencia –en el Conservatori Professional– y a la composición, una de sus grandes pasiones. Su último concierto fue el 28 de julio en Bellver.

—¿A qué se debe su marcha tras diez temporadas?

—El motivo fundamental es el descanso. Han sido diez temporadas, muy duras, y necesito descansar. No es un adiós definitivo, estaré un año fuera para dedicarme a la docencia y a la composición. Echaré de menos la banda, pero quiero recuperar mi pasión por la composición.

—Usted llegó a la Isla desde Valencia. ¿Como terminó al frente de la Banda Municipal de Música de Palma?

—En 2002 gané un concurso de méritos, ya que la plaza de director se quedó vacante, así que entré de forma interina. Hace cuatro años se convocó un concurso público para ocupar el cargo, y también lo gané.

—¿Qué ha sido lo más significativo de estas diez temporadas de música y conciertos?

—Más que recitales, músicos o solistas destacados, yo quiero agradecer a los integrantes de la banda todo su empeño y su esfuerzo durante estos años. Han demostrado que son grandes músicos, con una entrega increíble. Sin ellos mi trabajo no hubiera sido posible.

—¿Y en el campo musical?

—Ha sido maravilloso poder contar con la colaboración de solitas como el percusionista Juanjo Guillén; los trompetistas Rubén Marqués y Rubén Simeó, un virtuoso al instrumento y un fenómeno a sus 18 años. También hemos estrenado obras de compositores como Enrique Pastor o David León. Son muchos, es imposible citarlos a todos.

—Con la que está cayendo, seguro que los últimos dos años no han sido fáciles con la crisis y los recortes...

—La crisis ha sido mala para todos. En nuestro caso, te puedo contar que hace cuatro años que no se compra un instrumento nuevo ni partituras. Algunos músicos tienen que traer sus propios instrumentos, y eso nos ha afectado bastante. Nuestro presupuesto de este año, por ejemplo, es de 1,4 millones de euros, pero ahí entra todo: nóminas, material, transporte, etc...

—Por lo que cuenta, además de director, también parece administrador y gestor de la banda.

—Así es, he venido haciendo muchas labores, de ahí mi cansancio. He sido el coordinador general de todos los servicios, lo que incluye gestiones administrativas, tesorero... He estado muy a gusto pero es mi momento de descansar para volver, dentro de un año, con más fuerza que nunca.

—Este último año, Cort ha potenciado al máximo a la banda, con más conciertos y más difusión.

—Nosotros siempre estamos a lo que nos mande el político de turno, pero es cierto que Fernando Gilet [regidor de Cultura de Cort] ha apostado fuerte por la banda y hemos hecho conciertos en la calle durante todo el año. Este 2012 hemos doblado los conciertos, ha sido un buen curso. Este hecho ha ayudado a llevar mejor las dificultades que todos estamos sufriendo.