Agustí Villaronga, director de Carta a Eva. | Carles Domènec

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En toda la mañana no para de sonar el teléfono en el domicilio barcelonés de Agustí Villaronga. El éxito de Pa negre ha sometido al director a un mar de futuros proyectos. Ahora, en el Festival de Pollença, el 20 de julio, presentará Carta a Eva, su último trabajo, rodado para televisión.

—¿Cómo se enfrentó al día después de Pa negre ?
—Pa negre me ha colocado en una situación privilegiada con un gran reconocimiento de público. Ahora tengo más posibilidades para escoger proyectos pero ha llegado en el peor momento. Es como empezar a salir con una chica cuando ya eres impotente.

—¿Cómo surgió Carta a Eva?
—El productor principal es Televisión Española con un contrato como miniserie para exhibirla en TVE1, que está en unos momentos de cambio. Series como Cuéntame o Águila roja no se emiten por una cuestión de activos y pasivos de la contabilidad de Televisión Española, que se alimenta básicamente de películas antiguas o reposiciones. Carta a Eva difícilmente se verá en televisión este año, pero estoy contento con el resultado.

—La historia de Carta a Eva recuerda el encuentro de Eva Perón con Franco en el año 1947.

—Son tres historias, la de tres mujeres y tres mundos en conflicto: Eva Perón, Carmen Polo y Juana Doña, líder comunista y última condenada a muerte en España. Estuvo casada con Eugenio Mesón, fusilado en 1941. Su pena fue conmutada gracias a Eva Perón. Argentina rompió el embargo que sufría España por parte de la ONU y aportó barcos con comida a través de Eva Perón. Juana Doña realizó una acción de represalia en contra de un Gobierno que legitimaba a España. Atentó contra la embajada argentina.

—Carta a Eva y Pa negre pertenecen a la misma época.
—Pa negre trata la miseria y un mundo rural. Ahora hablamos de palacios. Juana Doña es una representante del pueblo pero es un personaje urbano. Eva Perón es aún un icono de la sociedad argentina, un personaje contradictorio con un discurso político que podía ser manipulador y que conectaba con el pueblo llano.

—La banda sonora es obra de Joan Valent.
—Mi próxima visita al festival [de Pollença] surge de Joan. Él creó un ciclo sobre música y cine. Me hará mucha ilusión observar la reacción del público de Mallorca.

—En mayo estuvo en Cuba, donde prepara otro proyecto.
—Intento rodar una película en Cuba, un país que visito desde hace años. Es un lugar complejo y especial. No puedo hablar mucho de ello. Iré a vivir ahí un tiempo porque es difícil enfrentarse a una sociedad si se desconoce. Una visión externa puede ser útil, pero con cuidado y sin convertirlo todo en exotismo. Entrar en El mar o en Pa negre fue como entrar en mi casa pero no son la única aportación posible.

—Una vía natural de los directores es la obra de escritores como Emili Teixidor.
—Quiero mucho a Emili. Fue una persona cariñosa y comprensiva. Compartimos el éxito de Pa negre. No quise ir a su entierro ni participar en actos. Estoy muy agradecido a su vida, dedicada a la escritura. No quiero convertirme en un abanderado de la cultura catalana. Prefiero ser libre.

—¿Algún día disfrutaremos de una adaptación de Villaronga de la obra de Mercè Rodoreda?
—La mort i la primavera sería un proyecto que pondría por delante de todo. Nuestra profesión tiene algo que ver con la cabezonería pero no se puede ser muy rígido. Hay que estar abierto.