Foto de archivo (13/08/2010, en Madrid) del cantaor Enrique Morente. | Efe

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Los médicos de la Clínica madrileña de la Luz que operaron el cantaor Enrique Morente, quien murió el pasado 13 de diciembre, han negado la acusación de la familia acerca de que el cirujano que le practicó la intervención para extirpar un tumor habría manipulado en informe clínico y les han instado a que aportan las pruebas que tengan para demostrar este extremo, han informado fuentes jurídicas.

La investigación por la muerte del artista se ha retomado este viernes con la testifical del hermano del cantaor ante el juez Fermín Javier Echarri. En su declaración, el testigo ha acusado al cirujano que operó a Morente de haber manipulado el informe en base a unas conversaciones que ha escuchado la familia.

La familia sostiene esta acusación en las supuestas contradicciones que existen entre la información aportada por el cirujano y las personas que se encontraban en la Unidad de Cuidados Intensivos del centro hospitalario.

«No se ha alterado ninguna prueba clínica. La cirugía fue perfecta», ha aseverado las mismas fuentes, que han criticado que la familia no diga «ni dónde ni cuándo ni cómo» escuchó esas conversaciones entre los facultativos del centro.

Por otra parte, la defensa del jefe de Servicio de la UVI ha presentado un escrito para que se archive la causa respecto a su cliente, una solicitud de la que es partidaria la acusación particular, han indicado fuentes jurídicas.

OPERACION PROGRAMADA

El cantaor ingresó en esta clínica el pasado 2 de diciembre para una operación programada en la cual se le extirpó un tumor cancerígeno localizado en el esófago.

Tras la intervención fue trasladado a la UVI donde la madrugada del 6 de diciembre el paciente empeoró drásticamente. Finalmente, se le realizó una intervención que le causó daños cerebrales irreversibles y que le provocaron la muerte una semana más tarde, el 13 de diciembre.

La familia del cantaor sostiene que murió por una «grave negligencia médica» a causa de una parada cardiaca cuando estaba siendo intervenido por segunda vez y después de «horas perdiendo sangre».

Según su versión, falleció por «una falta de riego sanguíneo en el cerebro, tras sufrir un paro cardíaco consecuencia de la pérdida de sangre que obligó a operarle de urgencia en la madrugada del día 6 de diciembre, sin prevenir a la familia».