La gala de entrega de premios se celebró en el Teatre Principal de Palma. | Jaume Morey

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Fue un arranque poético, marcado por las acrobacias circenses, los movimientos suaves y los ritmos más que delicados de Nou , el último espectáculo de la compañía de danza Mariantònia Oliver. Una apertura cultural para unos premios culturales, los Ciutat de Palma, en los que, al fin, se habló de cultura, también de logros culturales de algunos mallorquines, como Agustí Villaronga, Llúcia Ramis o Rafel Duran, y de proyectos culturales. Eso sí, sin machacar excesivamente con discursos densos, aunque algo preelectoralistas, al patio de butacas que, por cierto, disfrutó con la moderna propuesta para la fiesta de este año.

La 55 gala de los Premis Ciutat de Palma fue ayer una de las mejores de los últmos años, será cuestión de experiencia. Imagino. Por primer año, por ejemplo, se han sustituido los redundantes y aburridos vídeos de presentación de los literatos que dan nombre a cada uno de los galardones por otros, elaborados por el cineasta Luis Ortas, que presentaban a cada premiado y la valoración que el jurado había hecho de su obra. Pero también se ha apostado por una estructura diferente, un nuevo y moderno formato, por el audiovisual y el entrenamiento del público. Todo un acierto, sin duda, que mejora la calidad de la gala y da más sentido a que unas ochocientas personas se sienten durante hora y media frente al escenario.

El actor Toni Gomila y la periodista Noemí Garcies presentaron el acto, que continuó con las palabras de la regidora de Cultura, Nanda Ramon, quien recordó que las industrias culturales y creativas «son agentes de sostenibilidad económica», «instrumentos para luchar contra la degradación social. La cultura y la formación son las últimas trincheras de la libertad». Tras las palabras de Ramon, se recordaron los proyectos ganadores de las tres becas de investigación y entregaron las primeras distinciones.

Para hacer la gala más llevadera, la danza de nuevo al escenario, por donde pasaron todos los premiados. Un nuevo acierto que fueran los miembros del jurado y no los políticos los que entregarán los galardones. Así, presencia sólo al final de la gala de la alcaldesa Aina Calvo que repasó algunos proyectos y éxitos culturales de esta legislatura. Así, habló de las futuros locales del ensayo para músicos, la recuperación del Odeón, del Mar i Terra o de las buenas cifras en las bibliotecas o los museos. Se comprendieron al fin las quejas de los últimos años y se le devolvió el protagonismo a la cultura. Y todo fue así, muy, muy cultural.

Los galardonados


Premi Llorenç Villalonga de Novel·la

La escritora Maria Teresa Pous Mas recibió este galardón, dotado con 24.000 euros, por El metge d'Atenes.

Premi Joan Alcover de Poesia
El poeta y periodista Miquel Cardell fue premiado con 12.000 euros por la obra Les barques de boira.

Premi Antoni Gelabert d'Arts Plàstiques
La obra Hipocentro del artista Fernando Prats fue la distinguida con este reconocimiento valorado en 18.000 euros.

Premi de Crítica Literària
Tomàs Garcés: periodisme i crítica, de Valentí Soler, fue el elegido por el jurado de dicha categoría. El premio es de 12.000 euros.

Premi d'Animació Independent
El dibujante y animador Francisco Javier Ara fue reconocido con este premio, de 12.000, por el cortometraje Dreaming a whole life.

Premi Guillem Sagrera d'Arquitectura
El galardón, de 18.000 euros, recayó en el proyecto Escoleta de Es Molinar de Javier García Solera.

Premi de Cómic
Tomeu Seguí y Gabi Beltrán fueron premiados, con 12.000 euros, por el relato Deu històries de barri, en esta nueva categoría.