Antonio Bibiloni Mulet, pintando al natural el ambiente que se vivía ayer por la mañana en el Parc de ses Estacions. | J. Lladó

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«Es uno de mis pintores preferidos», decía Antonio Bibiloni Mulet cuando le comentamos que sus cuadros de ciclistas en movimiento, enérgicos trazos negros e intensos rojos y azules, nos recordaban a la pintura del artista fauve Raoul Duffy (1877 - 1953). Fue por la mañana, en el Parc de ses Estacions de Palma, donde la asociación Art Viu había congregado a 214 artistas para celebrar una jornada en torno al arte que inauguraron el teniente de alcalde Eberhard Grosske; el director general de Cultura del Govern, Pere Joan Martorell, y el presidente de la entidad organizadora, el paisajista Josep Munar.
Bibiloni Mulet pintaba en directo el paseo central del parque que se abría ante sus ojos y el ir y venir de curiosos y expositores que iban animando la mañana. Mientras, contaba que la pintura «es mi hobby», que se dedica a ella desde 1964, cuando «acudía a clase a Bellas Artes, donde tuve de profesor al escultor Jaume Mir», y que otro de sus artistas favoritos es Sureda Blanes «por el colorido».
Los pintores constituyeron el grueso de la participación, aunque también hubo escultores, ceramistas, grabadores y así hasta una quincena de manifestaciones artísticas y artesanas.
En el inicio del parque, entrando desde Jacint Verdaguer, abrían la gran exposición tres pintoras amigas integradas en el grupo Art i Joc, «en el que nos ayudamos unos a otros», que exhibían cuadros de mediano formato. Eran Rosa Maria Ferrá, Pilar Pérez y Margarita Ferrá. «Pintamos a partir de fotografías», comentaba Rosa.
Más adelante, Miguel Sastre Oliver, -un veterano de las trobades de pintors que organizaba el fallecido García Orell-, ponía color a una vista del patio de Bellver y confesaba «pasión por los campanarios de las iglesias» como elemento iconográfico de sus óleos.
La gran plaza que da inicio al parque la ocupaban los escultores como Toni Tomás o Luis López, entre otros. Bajo el sol brillaban las piezas de acero inoxidable de Joan Cunil y el argentino Fernando Presello exhibía sus esculturas lumínicas a base de varillas de acero inoxidable y lycra, «que crean tensión, ésa es la vía, pero la motivación tiene que ver con las formas orgánicas». Así explicaba su trabajo.