La directora estadounidense Kathryn Bigelow posa para los fotógrafos con su Óscar a la Mejor dirección. | PAUL BUCK

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En el Día Internacional de la Mujer, una directora conquistó por primera vez el olimpo de Hollywood. Kathryn Bigelow hizo historia. No sólo por tumbar a Avatar, el coloso más grande de todos los tiempos en términos de taquilla, dirigida por su ex marido James Cameron, sino por ser la primera mujer que gana el Oscar a mejor dirección en los 82 años de historia de estos premios. Fue por En tierra hostil, también mejor película.
«No hay palabras para describir esto, es el momento más importante de mi vida», dijo Bigelow mientras agarraba la estatuilla con las dos manos y una voz que no ocultaba la emoción de quien se siente triunfadora, de quien ha hecho historia. La directora no quiso olvidar a quienes han inspirado la historia que le ha encumbrado hasta lo más alto: los soldados. «Dedico este premio a los hombre y mujeres que sirven en Irak, Afganistán y alrededor del mundo. Que regresen sanos y salvos a casa».
En cuanto a los actores, Jeff Bridges fue uno de los más ovacionados al recoger su Oscar al mejor intérprete masculino por Crazy Heart, donde interpreta al cantante de música country Bad Blake, un bebedor compulsivo. Es el primero tras cuatro nominaciones, que dedicó a sus padres, los actores Lloyd Bridges y Dorothy Bridges. Sandra Bullock ganó el Oscar a Mejor Actriz por su interpretación de una madre de un suburbio estadounidense que acoge en su casa a un adolescente negro sin hogar y lo guía hacia una carrera en el fútbol americano en The Blind Side. Christoph Waltz, el favorito en todas las quinielas, se llevó el Oscar al mejor actor de reparto por su papel de cazador de judíos en Inglorious Basterds, de Tarantino, igual que Mo'Nique, que se había llevado los galardones previos a la gala de ayer por su papel de una madre abusiva en Precious.