Imagen del rodaje de la película el pasado mes de marzo.

TW
0

MARIANA DÍAZ

Christian Pfleger es un joven de 36 años que tiene dos vocaciones, el sector inmobiliario y el cine. Nacido en Alemania, de los 3 a los 13 años vivió en Eivissa con su madre y hermano, donde «éramos hippies». Después regresó a su país natal para estudiar, viajó mucho y, finalmente, se estableció en Mallorca. Por las mañanas se dedica a la venta y restauración de inmuebles en el casco antiguo de Palma. El resto del día lo dedica a la escritura de guiones cinematográficos y en marzo de 2006 rodó su primer largometraje en alemán y castellano, Mío (Meins), que el próximo día 29 se estrena en Ocimax a las 20.00 horas.

El del jueves será el primer y, de momento, único pase de una película en busca de distribuidor que Christian Pfleger sufragó «vendiendo un piso pequeño y un garaje» y para la que contó con el asesoramiento de la Mallorca Film Academy (MFA), donde hizo «un curso intensivo de siete días en el que aprendes lo básico para hacer películas sobre cámara, dirección, luz, sonido, dirección de actores y donde ruedas un corto de dos minutos». Por eso, de momento, se considera «un aprendiz».

Christian ya inventaba historias para otros niños en su infancia ibicenca, que escenificaba mediante marionetas. Lo hacía «con mi hermano y una amiga en las fiestas de cumpleaños, era una manera de acudir gratis, todo el mundo nos invitaba», recuerda. En la Pitiüssa acudía al cine «una vez al mes en la sala de Santa Eulalia, entonces no teníamos mucho dinero, o alquilábamos películas que veíamos en una televisión en blanco y negro y como en casa no había luz la enchufábamos a la batería del coche, un 'dos caballos' que daba para dos películas y media».