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ANA LARGO/JAVIER J. DÍAZ

La inauguración de la Capella del Santíssim no dejó ayer indiferente a nadie. Apenas una hora después de que el propio artista y los Reyes asistieran a su presentación en sociedad, decenas de curiosos -entre ciudadanos y turistas- se agolparon en la entrada de la Seu de Mallorca para contemplar la obra de Miquel Barceló.

Las colas no tardaron en formarse en los alrededores de la Catedral debido al interés por observar la esperada creación y, en parte, a la modificación en el horario de apertura de la jornada de puertas abiertas, que ayer se inició con casi dos horas de retraso.

Sin embargo, este contratiempo no impidió que el templo se llenara de visitantes nada más abrirse las puertas, pasadas las 17.30 horas. Fue entonces cuando una constante afluencia de público llenó en apenas segundos la capilla. Los flashes, las cámaras de vídeo y los comentarios de admiración adquirieron un segundo protagonismo. Todos los asistentes se acercaron a la zona del altar para contemplar la obra, lo que obligó a que los más rezagados tuvieran que esperar su tiempo para poderse acercar a ver la obra al completo, lo que produjo algunas críticas a la organización.

Sensaciones de todo tipo. Familias, parejas, jóvenes y grupos, a los que hay que sumar algún que otro turista despistado, acabaron sucumbiendo a la atrevida obra del artista de Felanitx, mientras la visitaban horas después de su inauguración.