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EFE| PALMA

La cantautora catalana Marina Rossell presentará esta noche en el Castell de Bellver de Palma su nuevo disco, «Vistas al mar», en el que recrea la «atmósfera» de las «habaneras coloniales», un género al que ha intentado aportar una «nueva sonoridad» conservando, aún así, toda su «esencia» y su «pureza».

«No he hecho un trabajo transgresor», explicó. Para hacer este pequeño homenaje a las habaneras que nacieron allá por el siglo XIX, en la época en la que Cuba era una colonia española, ha ido «recogiendo el hilo de su tradición».

Una tradición que se caracteriza por el «constante movimiento» de las habaneras, que tienen «un ritmo viajero», un «género muy rico en sí mismo» que ha dado lugar a otros y que, remarcó, se interpreta en casi toda la península, si bien es muy habitual en Catalunya.

«Es un género mágico que nos hermana», apuntó, una música que nació en las colonias y que, aunque en sus letras se nota que es de ahí de donde viene, se ha extendido a muchos otros lugares. Canciones con «enjundia», que pueden ser dulces o amargas pero en ningún caso complacientes, ya que todas tienen una historia, añadió la cantante catalana.

Rossell ha hecho un disco monográfico, con tintes mediterráneos (ella pertenece a este mar, dijo) y que estrenará en directo en este concierto, doce temas entre los que hay canciones populares, otras en las que ha tenido que investigar y otras compuestas por ella.

Acerca del momento que vive ahora, señaló que se siente «libre», con la capacidad de elegir lo que quiere y las cosas que le interesan. La libertad sólo se obtiene «desde la humildad y desde la sencillez», llegando al fondo de las cosas que se hacen «con honestidad» y, en este sentido, se definió como una «cantante de artesanía», no una artista «comercial al uso».