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A finales de noviembre verá la luz un álbum, «Javier Vargas, espíritu celeste», el primer proyecto del líder de la Vargas Blues Band en solitario. Cuatro de las canciones del disco se habrán grabado en Mallorca en el estudio de grabación Sargantana, antiguamente Swing. Para ello, el cantante se acercará a la isla a finales de septiembre para editar los cuatro temas de este nuevo álbum, álbum que busca «homenajear el rock argentino de los años setenta», según Vargas.

«Empecé a tocar la guitarra en pleno auge del boom del rock argentino». Grupos como Almendra o Invisible eran los ídolos, los «creadores del rock en castellano». «He elegido los temas más representativos de aquella época, sobre todo aquellos que dan juego a ser tocados en directo». La razón: una gira de unos veinte conciertos en salas pequeñas por toda la geografía española para presentar el compacto acompañado por el bajista Luis Mayo y un batería. «Al tratarse de un proyecto alternativo, te obliga a plantearte otros estilos».

La idea del proyecto era recuperar las raíces, tanto familiares como musicales. «Quería rendir tributo a mi familia, emigrantes en Argentina, y, a la vez, recobrar mis orígenes artísticos». Javier Vargas se inició en el mundo de la música a través de pequeñas salas. «Con la Vargas Blues Band no podría haberlo hecho porque somos demasiadas personas». Por ello ha optado por la compañía de dos personas, la única manera de volver a la intimidad de otros tiempos.

Otra de las razones por las que Vargas ha decidido homenajear al país albiceleste fue para demostrar que no se trata sólo de «un país en crisis». «En Argentina hay grandes valores, grandes talentos». Los años setenta ofrecieron «artistas de culto», muchos de ellos «olvidados» como por ejemplo «Luis Alberto Espineta, cantante del grupo Almendra». En la actualidad, sólo se conocen los nombres de cantantes como Fito Páez o Andrés Calamaro. De ahí la necesidad de «Javier Vargas, espíritu celeste», «una manera de recuperar la memoria».