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La nueva situación jurídica del Teatre Principal, convertido en Fundación, ha significado una reorganización de su organigrama. A la figura del gerente, Joan Gomila, se añaden ahora los nombres de Xisco Bonnín, director musical y del Àrea de Música, y el escenógrafo Rafael Lladó al frente del Àrea Tetral.

El primer acto de la Fundació Teatre Principal fuera del edificio, cerrado por las obras de reforma, será un concierto en el Auditorium el próximo 25 de octubre con el coro de ópera del teatro y la Simfónica, dirigido por Xisco Bonnín, quien habla de un concierto «especial, con grandes escenas de ópera». Se trata de un programa verdiano. Tras la obertura de «Nabucco», sólo con la Orquestra, llegarán «Il Trovatore», «La Traviata», «Don Carlo» y «Aida». Xisco Bonnín perfila su proyecto musical para la Fundació con el objetivo de «abrir caminos y crear público». En el teatro, dice Bonnín, hay una gran estructura humana que debemos aprovechar al máximo «para generar un producto propio». Por un lado, se refiere a los coros: el de petitons, infantil, juvenil y el de ópera. Quiere llevarlos a festivales, conciertos por la isla. Otra vertiente, añade, «son los espectáculos visuales con música, nuestra razón de ser».

Aunque aún no están elaborados los presupuestos, Bonnín trabaja, para 2002, en ópera para escolares acompañada de un proyecto educativo; una ópera de gran formato en el Auditòrium; una ópera al aire libre en el patio de La Misericordia, otra, de pequeño formato, itinerante, y con el coro juvenil en una zarzuela. Maria Antònia Vadell, que presentará públicamente al nuevo equipo del teatro y sus propuestas, resaltó ayer la «experiencia y el perfil» de los tres nuevos cargos directivos y el interés en ofrecer porgramas de «calidad», intercambios con instituciones y coproducciones. Rafael Lladó, a punto de estrenar «La dama enamorada» en el Teatro Nacional de Cataluya, junto al director Rafael Durán, comentó que después del estreno, el día 8 de noviembre, se incorporará a la Fundació.