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De «escritura cuidadosa y esmerada» califica José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) su última producción literaria, «La costumbre de vivir» (Alfaguara), un libro en el que novela los veinte años más intensos de su vida. El autor señaló ayer que no se trata de una autobiografía, sino de saldar cuentas y compartir sus aventuras, confidencias y reflexiones. Esta «novela de la memoria» se desarrolla en las últimas dos décadas del franquismo.

«Está elaborada como una novela, donde yo soy el protagonista central, hay unos personajes secundarios y un fondo histórico concreto», dijo Caballero Bonald, quien declaró que el libro está hecho a base de «recuerdos sincopados». «La memoria tiene fronteras y el que recuerda se equivoca. Los espacios del olvido los ocupas con ficción», señaló el autor de «Las horas muertas», «Descrédito de héroe» y «Laberinto de fortuna».

En «La costumbre de vivir» Caballero Bonald narra su vida durante los años 1954 y 1975, una época «oscura y gris». El autor recuerda numerosos escenarios geográficos e históricos, personales y colectivos, alrededor de los cuales se pasean personajes como Celaya, Juan Goytisolo, Camilo José Cela, Joan Miró, Luis Buñuel, Francisco Rabal o Pepa Flores.

«Está París, donde pasé una experiencia precaria y lo pasé mal, Bogotá, Palma de Mallorca, La Habana, Madrid y las tierras andaluzas, focos geográficos con muchas aventuras», recordó Caballero Bonald, quien ha tratado de «limar asperezas con ironía». «Hay que tomarse la vida en el aspecto divertido», agregó el autor, quien «pone verde» en sus memorias a personajes como Manuel Fraga, hace semblanza de sus amigos y crítica de sí mismo.