Estado de la marisma en la zona de Fuente del Duque a 4 de abril | EBD-CSIC

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El director de la Estación Biológica de Doñana (EBD), Eloy Revilla, ha señalado que las precipitaciones caídas en las últimas semanas han supuesto «un gran alivio» para el Parque Nacional, «tanto para parar la mortalidad de la vegetación» como para «llenar las marismas», pero ha insistido en que «no ha salido aún del momento crítico» porque llenar el acuífero «lleva mucho tiempo».

En una entrevista concedida a Canal Sur Televisión, recogida por Europa Press, Revilla ha explicado que las lluvias de marzo y abril han propiciado que «la situación haya cambiado» y que sea «un alivio» para Doñana, «donde la mortalidad de la vegetación, por ejemplo, estaba siendo muy importante, y estas lluvias nos han permitido parar esa mortalidad masiva de pinar, de alcornoque, de matorral, que son muy dependientes del agua del suelo».

«La marisma también ha cogido agua, está en torno al 80% de superficie inundada, un poco menos probablemente, aunque hay poca agua. La profundidad es pequeña y está bajando a gran velocidad porque ha llovido tarde, hace más calor de lo normal y eso hace que la duración que vaya a tener la inundación de la marisma vaya a ser reducida, y vamos a ver si a las aves les da tiempo a reproducirse», ha detallado.

Asimismo, ha hecho hincapié en las lagunas, porque estas están «prácticamente secas, concretamente un 2% de ellas tienen agua, con una superficie más o menos anecdótica». «Las únicas que han cogido agua son las que están más abajo, las que tendían a ser permanentes, como la propia laguna de Santa Olalla o La Dulce, pero tienen poca agua», ha añadido.

No obstante, Revilla ha insistido en que pese a que «ha mejorado» la situación, todavía Doñana «no ha salido del momento crítico». «Recuperar un acuífero es algo que lleva mucho tiempo, puesto que el conjunto de agua que ha caído todavía está un poquito por debajo de la media de precipitación en un año hidrológico normal. Ha llovido bastante en el mes de marzo, que ha sido muy bienvenido, pero todavía no nos ha permitido recuperar, ni siquiera llegar a la media de precipitación. Recuperar un acuífero, que es como una gran acumulación de agua que hay en el subsuelo, es algo que lleva años», ha subrayado.

Matalascañas y veta la palma

Por otro lado, preguntado por los usos del agua en el núcleo turístico de Matalascañas, en Almonte (Huelva), Revilla ha indicado que es «parte del mismo problema, la sobreexplotación del acuífero». En este sentido, ha remarcado que «el problema es que se está usando más agua del acuífero que la que recarga anualmente y Matalascañas es parte del problema junto con los cultivos».

«Hay un plan para convertir los puntos de sondeo de dónde se extrae el agua de Matalascañas, moverlos hacia el oeste de manera temporal y, posteriormente, hacer una conducción que traiga el agua de superficie para asegurarnos de que no tiene impacto en las zonas más bajas de descarga del acuífero en la costa que es muy importante mantener esa descarga para que el acuífero no se salinice», ha señalado.

Por otro lado, en cuanto al anuncio del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, sobre que será el Consejo de Participación el que vaya a decidir el plan de actuación, desarrollo y protección para Veta La Palma, Revilla ha subrayado que la compra de esta finca ha sido «una buena noticia» y «el compromiso de restaurar a medio y largo plazo esa zona de marisma es muy importante para un lugar como Doñana».

Al respecto, ha explicado que esta finca «dejó de ser rentable debido al muy mal estado de conservación del estuario, que tiene una gran turbidez y una mala calidad del agua, lo cual hacía que fuera no rentable producir peces», toda vez que es «una zona muy transformada de marisma, que si deja de usarse para producción pierde el valor que también tenía para la conservación de las aves de Doñana».

En este sentido, ha remarcado que se debe analizar de «qué manera conseguimos mantener, de la manera más natural posible, esa zona sur de Isla Mayor para que tenga y mantenga ese valor de conservación al menor coste posible».