Archivo - Sally Hayden | RACHEL MEAGHER-CAPITÁN SWING - Archivo

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La periodista Sally Hayden critica la política migratoria de la UE en el libro 'Cuando lo intenté por cuarta vez, nos ahogamos" (Capitán Swing) en el que narra el drama sufrido por los refugiados libios en campos de detención.

Uno de los objetivos de la periodista irlandesa era documentar «el impacto que han tenido las leyes antiinmigración de la UE, sobre todo desde que, a partir de 2017, decidió financiar a la Guardia Costera de Libia para interceptar los barcos que se dirigen a Europa, impedirles llegar y llevarlos de vuelta a Libia», explica en una entrevista con Europa Press.

Desde ese año, afirma la autora, «varias decenas de miles de personas han sido interceptadas por este medio, devueltos a Libia y encerrados en lugares que el Papa Francisco ha calificado de campos de concentración».

«Los europeos estamos implicados en estos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad», asegura Hayden, quien atribuye esa situación al rechazo a la migración procedente de países africanos.

"impacto humano"

«Gran parte de la población europea no es consciente del impacto humano de estas políticas y de serlo realmente se llevarían una sorpresa muy desagradable», afirma, y respecto al auge de la extrema derecha, considera que ha servido de excusa para aplicar esas políticas antiinmigratorias con el supuesto objetivo de frenar su expansión, según sus palabras.

Gran parte de la información recogida por Hayden habla de una supuesta negligencia por parte de las ONGs que trabajan en los centros de detención: «Muchas de mis fuentes pertenecen a ONGs o a agencias de la ONU y están financiadas directamente por la UE; sentían la necesidad de proteger esa financiación y sentían que con ello estaban blanqueando los abusos a los derechos humanos que se estaban cometiendo».

El libro alude al auge del fenómeno 'Black Lives Matter' que, afirma, se está olvidando: «Durante un tiempo hubo una oleada que a los europeos blancos nos hizo más conscientes del impacto que tenía el racismo y que parece haber desaparecido», asegura la periodista.

Cree necesario que «la gente reflexione sobre por qué se tolera que unas vidas sean más valiosas que otras».

Sally Hayden indica que es periodista, no activista, por lo que su objetivo es documentar todo esto para informar a la gente: «No sabría decir si va a haber en algún momento una rendición de cuentas, una reparación de todo lo que está sucediendo, pero creo que lo importante es que los europeos presten atención a las consecuencias humanas reales que están teniendo estas políticas».

En su libro, asegura que las nuevas tecnologías pueden ser una bendición y una maldición, porque gracias a las redes se sabe lo que pasa en esos centros de detención, pero al mismo tiempo se utiliza como extorsión.

"mirar a otro lado"

«Este libro no existiría si no fuera por las redes sociales, así me contactó por primera vez gente que estaba en centros de detención y arriesgaban sus vidas para enviar información usando teléfonos escondidos, pero creo que una de las cosas extrañas de nuestro tiempo es que, aunque podemos ver esas atrocidades, la gente decide mirar a otro lado», explica.

Subraya que esas travesías suponen un riesgo adicional para las mujeres, hasta el punto de que «los contrabandistas suelen cobrarles más, puesto que son conscientes de lo efectiva que puede ser la amenaza de violencia sexual hacia la mujer o sus familiares», por lo que muchas de ellas eran reacias a explicar su experiencia a la escritora.

«Creo que es importante recalcar que en estos campos de detención hay muchísimas mujeres y los riesgos concretos que corren, como la violación, quedarse embarazadas como consecuencia de esa violencia sexual y pasar un embarazo con la poca atención médica», explica Hayden, quien recuerda el testimonio de una mujer que perdió a su bebé por las escasas condiciones de salubridad y de cuidado médico presentes en el centro.

A los pocos meses de comenzar su investigación, la periodista comenzó a recibir amenazas y, en abril de 2019, recibió una alerta de la CIA y la MI6 diciendo que su vida podría estar en peligro y en ese momento se sentió bastante asustada: «Sobre todo porque mis fuentes recibían amenazas, estaban constantemente en peligro».

Hayden dejó entonces de publicar y se sentíó realmente culpable, pero al mismo tiempo, «eso demostró lo importante que es que esta información sea pública, fue una motivación para seguir adelante y publicar el libro».