Foto familia de los cinco candidatos con el director de informativos de Telemadrid, José Antonio Álvarez Gundín, y el moderador Víctor Arribas | Alberto Ortega - Europa Press

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Los diferentes modelos fiscales, la calidad de los servicios públicos o las políticas de vivienda han marcado el debate a cinco entre los cabeza de lista de las formaciones con representación en la Asamblea de Madrid que ha dejado este martes a una presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, enfocada en la defensa de su gestión en una corta pero dura legislatura frente a una izquierda que le ha recriminado en bloque la falta de apoyo a las políticas públicas y a las familias y trabajadores y un Vox centrado en la seguridad en los barrios y la protección a familias y trabajadores.

Los cinco candidatos han marcado pronto las líneas de lo que sería el debate posterior, con Díaz Ayuso que ya en su intervención inicial apeló al terrorismo para advertir que el 28 de mayo se elegirá entre «una Comunidad ambiciosa» o entre «los que quieren subir impuestos, votar a ETA y dar vivienda a los 'okupas'».

No sería ésta la única alusión a la banda terrorista de la candidata del PP, quien en el cuarto bloque, dedicado a la relación de la Comunidad con otras administraciones, ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez y a sus «socios de ETA» de odiar a Madrid, mientras que en el segundo, dedicado a la vivienda, se ha referido a la reciente normativa estatal aprobada en las Cortes Generales como la ley «de Sánchez y Bildu».

La candidata de Más Madrid, Mónica García, se ha reconocido «con menos nervios» que hace dos años, pero «con el mismo compromiso y responsabilidad», mientras que el aspirante socialista, Juan Lobato, apostó por «hablar de Madrid».

Por su parte, la candidata de Vox, Rocío Monasterio, aludió desde un principio a conseguir «barrios seguros, vivienda asequible y servicios de calidad» en una región que no es «ni el infierno que pinta una izquierda que ha traicionado a los trabajadores», ni «el paraíso que pretenden vender otros», en tanto que la aspirante de Podemos, Alejandra Jacinto, apeló al discurso social en su primer minuto, con un recuerdo a la situación de la Cañada Real Galiana, donde llevan más de 900 días sin luz.

El primer bloque, dedicado a la economía y el empleo, ha servido para que la presidenta y aspirante a la reelección sacara pecho de su gestión económica, así como para evidenciar las divergencias en materia fiscal entre los bloques de izquierda y derecha.

Díaz Ayuso ha reprochado a la izquierda su política de «empobrecer» a la población y «enfrentar al trabajador con el empresario», algo a lo que Mónica García ha contestado con los niveles de «desigualdad» crecientes en la Comunidad, al hilo de lo cual Alejandra Jacinto ha tildado la política fiscal del PP de estar pensada «para ricos».

Monasterio, sola con los 'menas'

Los reproches fiscales de Jacinto le han servido para ser la primera en mostrar gráficos durante el debate, algo que han replicado otros candidatos, aunque sólo Rocío Monasterio ha llegado a romper el suyo al advertir de que los datos que dieron en su día sobre el coste que para la Comunidad de Madrid tienen los menores extranjeros no acompañados eran «muy inferiores» a los reales, lo cual ha generado críticas por parte del resto de candidatos, que han llegado a acusarla de «falta de sensibilidad», como Juan Lobato, mientras Díaz Ayuso le ha recriminado que vincule «inmigración y delincuencia» en una región que se precia de no tener «forasteros ni charnegos».

No ha sido éste el único desencuentro entre Monasterio y Lobato, a quien la candidata de Vox ha acusado de tener «cara» por hablar de la deuda de la Comunidad en el bloque económico cuando pertenece al partido responsable del endeudamiento en el conjunto del Estado. «Yo estoy pasado vergüenza», ha llegado a decir Monasterio, cuyo relevo ha tomado Díaz Ayuso para acusar a los socialistas de tener «la cara de cemento armado».

Sin embargo, el mayor momento de tensión entre candidatos se ha vivido en el tercer bloque, el dedicado a sanidad, educación y servicios sociales, cuando la candidata de Podemos ha tratado de hacerle entrega a Díaz Ayuso de un ejemplar del libro 'Morirán de forma indigna', del exconsejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid Alberto Reyero, en el que denuncia la gestión que la región hizo de las residencias durante la pandemia, ejemplar que la candidata 'popular' se ha negado a recibir y le ha recriminado que trate de «retorcer el dolor de las víctimas».

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La presidenta regional ha rechazo este ofrecimiento, pidiendo incluso a la candidata de la formación 'morada« que no se le acercara. »No, se lo agradezco, pero no. No invada mi espacio«, ha indicado la presidenta regional, que ha tildado de »miserables" que haya aludido a los muertos durante la pandemia.

No se han quedado ahí los ataques de Jacinto a la líder del Ejecutivo autonómico a cuenta de la pandemia, ya que ha sacado a colación los contratos de suministros sanitarios con la intermediación del hermano de la presidenta.

En materia social, tanto la candidata de Podemos como la de Más Madrid han clamado contra la situación que se vive en las residencias, más allá del coronavirus, en relación con la comida que se sirve en estos centros.

Por lo que se refiere a la sanidad, García ha acusado a la candidata 'popular' de «insultar» a los profesionales sanitarios, cerrar las urgencias o «sustituir a los profesionales por 'tablets' y ha recuperado su lema de »Sanidad o Ayuso".

El modelo sanitario ha marcado otro de los puntos de fricción entre Ayuso y la izquierda, mientras que en el bloque dedicado a transporte, infraestructuras y viviendas, Ayuso se ha comprometido a la que la próxima sea «la legislatura de la vivienda» y ha apostado por favorecer un aumento de la oferta, algo en lo que ha coincido su contrincante de Vox, mientras desde la izquierda se han rechazado las políticas especulativas e incluso Mónica García ha llegado a acusar a la candidata 'popular' de «dar azúcar a un diabético» con sus medidas.

San fernando y la línea 7b

Lo ocurrido en San Fernando de Henares con las familias que han perdido sus hogares debido a las obras de ampliación de la L7B de Metro ha sido otro de los momentos en que los candidatos de la oposición han lanzado reproches a la presidenta de la Comunidad, que en su apuesta por integrar el medio ambiente en las políticas de vivienda ha llegado a prometer «una planta en cada balcón».

Las relaciones de la Comunidad de Madrid con las otras administraciones han marcado el cuarto bloque, en el que mientras el candidato del PSOE ha lamentado que la Comunidad «no llega a acuerdos con nadie», Rocío Monasterio ha acusado a aquellos que «creen que el multiculturalismo es ir a cenar a un libanés» de tratar de imponer en Madrid el mismo modelo que «está llevando a Europa al desastre».

Frente a estas críticas, Ayuso ha subrayado que Madrid «nunca ha sido tan internacional» y ha presumido de los acuerdos alcanzados con distintas CCAA y del diálogo que mantiene con los municipios de la región, aunque no ha escondido los desencuentros con la Administración del Estado por los «ataques» de Sánchez a la Comunidad.

El último bloque, dedicado al Madrid del futuro y al horizonte de pactos electorales tras los comicios, ha servido para que PP y Vox se echaran en cara su ruptura en la legislatura que agoniza mientras que Alejandra Jacinto ha reivindicado el papel de Podemos para «tirar del brazo izquierdo del PSOE».

Juan Lobato, por su parte, ha presentado «la sensibilidad, la solvencia y la experiencia de gestión» de su partido como aval de gobierno, mientras que Mónica García ha puesto el contrapunto con su defensa de la cultura.

Entre tanto, Ayuso ha reivindicado su gestión en un contexto de «cuatro años dificilísimos» con una pandemia, una guerra, la borrasca Filomena y una crisis económica, tras lo que ha subrayado el apoyo «del pueblo de Madrid» que le dio más votos «que toda la izquierda junta».