Llompart posa en el Nou Camp d’Inca. | Teresa Ayuga

Es leyenda viva del fútbol inquer y un ilustre del balompié mallorquín. Y en el Constància ocupa un lugar destacado dentro del libro de historia de la entidad blanquinegra, que fue su plataforma de lanzamiento. Tomeu Llompart (Inca, 1944) celebra «con orgullo y felicidad» la efeméride de una entidad a la que tiene «un gran cariño» a la hora de repasar su singladura entre la élite. «Es un milagro haber llegado a los cien años de vida. No ha sido un camino fácil, pero se ha alcanzado este objetivo», refiere quien fuera jugador en una edad dorada de la entidad, en los años 60.

«Yo salí del Constància, en el campo de Es Cos, jugué una temporada en Segunda A y disputé todos los partidos, con 19 años. Teníamos un grandísimo equipo, con jugadores que marcaban las diferencias. Yo era un muchacho que aprendí mucho, y tras ello me fui a Elche a seguir mi carrera, aunque el Constància siempre ha estado presente en mi corazón», relata Llompart.

Referencia

Y recuerda cómo el club inquer fue un exponente de la ciudad y de Mallorca, aún presente en la memoria de muchos aficionados. «Sí, sí. Además, recuerdo en el Carrusel Deportivo cuando hablaban del Constància de Inca. Cuando lo escuchaba, me llamaba la atención, yo estaba en Elche y estaba muy pendiente. Ha sido un club puntero en Mallorca, emblemático y que merece un reconocimiento por lo que ha conseguido y ser un exponente de Inca», proseguía Llompart, que en su regreso al Nou Camp, no paró de compartir recuerdos y sensaciones.

Recuerdos

De su etapa como jugador del primer equipo, recuerda con especial cariño «mi primer año, en Segunda, con 19 años y con el equipo de mi ciudad. Fue espectacular. Mi último partido fue en el campo del Mallorca, en Copa del Rey y ante el Sevilla, que nos había ganado allí. Pero jugué todos los partidos, 36, y eso me ha quedado grabado para siempre», afirma. Como parte de esta historia ya centenaria, rememora cómo «vinimos a inaugurar este campo (Nou Camp), con el Elche, contra el Constància. Nuestro entrenador era Kubala y, cuando me traspasaron, se pactó un amistoso», añade.

De esos cien años de devenir del Constància, deja claro Llompart que «es algo que hay que poner en valor, porque clubes así hacen esfuerzos enormes para seguir adelante. Por eso, tenemos que estar muy contentos de seguir teniendo al Constància, apostando por la base y el futuro», concluye.