Rafael Nadal posa con el trofeo como ganador del Abierto de Australia en Melbourne. | Reuters

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Los jardines de la Government House, a orillas del río Yarra y a unos cuatro minutos en coche del que ha sido su centro de operaciones en Melbourne a lo largo del último mes, fueron el escenario de la sesión fotográfica de Rafael Nadal con el trofeo del Abierto de Australia y con su resaca más dulce. Apenas había podido dormir, pero no precisamente por una larga noche de celebraciones, si no por el trabajo de recuperación, los compromisos con los medios y las fluctuaciones de la adrenalina y la fatiga tras una final épica.

«A nivel personal es algo increíble, es la victoria más inesperada de mi carrera y una de las más emocionantes. Es difícil de explicar, es increíble, tanto lo que viví como ver que estoy competitivo», declaró a Efe luciendo la camiseta conmemorativa de la firma Nike que usa el número 21 en el nombre de Rafa.

Exhausto

En su rostro y su voz quedaba patente la mezcla de alegría y cansancio tras más de cinco horas y 20 minutos de final y una noche sin apenas dormir. «Yo estaba hecho polvo y no sólo en el quinto, desde antes también, pero era el día para no dejar nada dentro. Como se dice, era el día para estar hasta la última gota y la cabeza respondió bien. El físico aguantó y me permitió luchar hasta el final», comentó.

Mientras muchos dejaron de creer con el 2-6, 6-7, 2-3 y 0-40 para el Daniil Medvedev, pero el manacorí había empezado a dar forma a la remontada de todos los tiempos. «En el tercero el partido estaba casi imposible. Dos sets abajo, con el añadido que en el segundo tuve oportunidades para cerrarlo, y más aún sabiendo que físicamente no estoy preparado. Se salvó, no recuerdo los puntos, pero cambió la dinámica del partido a partir de ahí», apuntó.

El momento crítico del tercer parcial no fue la única situación en la que el partido se le pudo escapar. Fue en el quinto y decisivo set y tiró de experiencia y fortaleza mental para alcanzar la gloria. «Sacando con el 5-3 a favor hubo nervios. La final de 2017, con rotura a mi favor en el quinto, lo desperdicié. Además, juegas contra un rival que te va a hacer ganarle. Se perdió ese juego y fue un mazazo durísimo pero seguía estando a dos juegos de la victoria. No quería fallar mentalmente», repasó para Efe.

Progresión

Nadal tenía multitud de motivos para estar feliz por la victoria y uno de los que más destacó, además de poder engordar su palmarés con otro trofeo del Grand Slam, ha sido la progresión que ha experimentado durante su larga estancia en Australia, donde aterrizó antes de estrenar 2022. Dos meses antes de emprender su viaje no sabía si podría volver a jugar a tenis por su lesión crónica en el pie izquierdo, pocos días antes de hacer las maletas dudaba sobre estar en condiciones de afrontar un desafío como disputar un grande y un mes después se marcha de Melbourne como el más grande.

En Australia, donde también conquistó un ATP 250, ha respondido su físico, ha exhibido por enésima vez su fortaleza mental y ha evidenciado su talento tenístico con su capacidad para ser más agresivo en múltiples aspectos del juego. Ahora, cuando regrese a la Isla, su objetivo es tomarse una merecida recompensa en formar de descanso antes de volver a las pistas para preparar sus siguientes retos.

El apunte

Una agenda en función del físico

El torneo de Acapulco, que alza el telón el 21 de febrero, es el siguiente torneo en el que está inscrito Nadal, pero para definir su agenda primero tiene que escuchar a su físico. «Si me dosifico más, ya no soy tenista. No se puede jugar menos de lo que lo he hecho en estos dos últimos años. El calendario depende de los resultados y del estado físico, y a partir de ahí tomaremos decisiones. Se ha conseguido algo muy especial aquí y me gustaría estar en Indian Wells, decidiremos si vamos a Acapulco en función de cómo evoluciona el cuerpo», concluyó el mallorquín, que en los últimos años ha descartado el Masters 1000 de Miami para preparar a conciencia la temporada de tierra. Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma están en el recorrido hacia el gran objetivo de Roland Garros, pero su presencia en las citas previas está supeditada a su salud.