Nadal, en una foto de archivo. | Efe

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La cuenta atrás para el regreso a las pistas de Rafael Nadal se ha activado y su calendario para el ejercicio 2013 cobra forma. La nueva hoja de ruta presenta un mayor protagonismo de las citas en tierra batida antes de encarar la lista de eventos obligatorios. La agenda, que es susceptible de cambios en función de la respuesta física del mallorquín, contempla los compromisos habituales y mantiene en el aire la posibilidad de llegar a disputar en la Copa Davis, una competición que agrada al isleño pero difícil de encajara en un calendario apretado.

Tras casi siete meses fuera del circuito ATP, el balear retoma el contacto con la competición en la gira sudamericana, que se erige en la principal novedad de sus planes tras haberla disputado por última vez en 2005. El primer encuentro de Nadal en el torneo de Viña del Mar (Chile) tendrá lugar el día 5 de febrero en el cuadro de dobles, donde tiene previsto formar pareja con Juan Mónaco. Al día siguiente iniciará su andadura en el cuadro individual de la cita chilena. Reaparecer sobre la tierra batida, donde se ejercita desde principios de año, resulta lo más propicio para las articulaciones del manacorí , que la pasada semana recibieron el visto bueno de los médicos en Barcelona.

Sao Paulo (Brasil) y Acapulco (México), dos citas que conquistó en 2005, serán sus siguientes escalas de la temporada. En la cita paulista también prevé jugar el dobles con el fin de acumular kilómetros y buenas sensaciones para llegar al torneo azteca, que es de los tres el más relevante por premios y puntos a repartir.

Masters 1000

Los torneos que siguen en importancia a los Grand Slam, es decir, los Masters 1000 irrumpen en el calendario con la primera gira estadounidense. Indian Wells será la primera parada, mientras que la segunda, la de Miami, estará pendiente de las prestaciones de Nadal, que ha sufrido especialmente en Crandon Park los últimos años. Sin ir más lejos, en 2012 tuvo que retirarse antes de llegar a jugar las semifinales por culpa de las rodillas, así que su presencia estará supeditada a sus sensaciones. Otra dificultad añadida en los Masters 1000 será el ranking, ya que Nadal regresará a la competición como número 5, una posición que le procuraría cruces aún más complicados a lo que se había habituado.

De vuelta al viejo continente, arrancará el tramo más exigente del curso. Montecarlo está marcado en rojo. Nadal es el rey del Principado y tiene claro que quiere llegar al cien por cien a Mónaco.

La tierra es el lugar en el que desarrolla su mejor tenis, pero también la superficie que más le exigirá en lo que a la clasificación ATP se refiere. Solo tendrá margen de mejora en Madrid, mientras que el sueño volverá a ser coronarse en Roland Garros y reconquistar París por octava vez.

Acto seguido el circuito se teñirá de verde en Halle y, en especial, en Wimbledon. Después de jugar su último partido oficial en el All England Club, Nadal tendrá la oportunidad de volver a disfrutar en el tercer Grand Slam del curso, el último en el que defiende una mínima porción de puntos antes de afrontar la segunda mitad de la temporada. A partir de este punto estará en condiciones de engordar su casillero del ranking tras quedarse inédito en 2012.

La superficie dura se apoderará del calendario y en este momento será la evolución de las rodillas de Nadal la que marque el curso de los acontecimientos. Más allá de las citas obligatorias, su agenda está pendiente de dar forma a la última gira, la asiática, donde Tokio se había convertido en los últimos años en su escala previa a Shanghai.

Precisamente en China se da el pistoletazo de salida al tramo de temporada que se juega sobre pista dura y en recintos indoor, los menos propicios para su tenis. Si el año resulta tan excelso como los últimos, Londres sería la meta.