Los nervios del estreno se perciben en el semblante de director de cine Marcos Cabotà (Palma, 1981). Por muchos años que pasen y por muchas películas suyas que las salas programen, las horas previas a la puesta de largo siempre son especiales. Una combinación de dudas, vértigo, emoción y a su vez satisfacción por el trabajo bien hecho se entremezclan en un coctel donde falta solo el aplauso final del público. La lágrima incontenida del espectador. La confirmación del patio de butacas. Y en ese escenario se encuentra Cabotà. A las 19:00 horas tendrá lugar en el Palau de Congressos la premier del documental ‘Orgull’, una película de 90 minutos que narra el antes, el durante y el después de la final de Copa que disputó el Mallorca ante el Athletic. La final de La Cartuja como nunca antes se ha visto. Tras el estreno de este martes, posteriormente llegará a las salas de cine y también se prevé que el canal autonómico IB3 programe su emisión.
El proyecto nació en la grada de Son Moix viendo al Mallorca en la semifinal ante la Real Sociedad. «Estaba con mi sobrino y él estaba algo triste porque pensaba que en la vuelta perdíamos, pero yo estaba convencido de que pasábamos, fue como un acto de fe. Al día siguiente hablé con el director de comunicación del club, Héctor Martín, y le dije que vamos a pasar a la final y que esto hay que registrarlo y tirar hasta el último minuto. Ahí nació el proyecto final de la Copa del Rey. El nombre de Orgull vino después. Ya había documentado la final de Elche y sabía qué quería hacer adaptado a la actualidad en todos los sentidos, tanto técnica como narratológica».
Un trabajo de 90 minutosque resumen más de 50 horas de grabación solo en Sevilla más todo lo que se registró los diez días previos. Un trabajo monumental donde no ha habido guion ni actores. Un documental registrado a golpe de sonido ambiente y corazón. Mucho corazón. «Más que guion tenía reglas. La número uno era no molestar. Era un grupo de personas que tenía que llegar a una final y no quería interrumpir la concentración. Yo al final era un factor externo, una ecuación que no había estado en ningún momento de la temporada y no quería eso, no quería molestar. Quería trasladar también cómo fueron los diez días previos en el club, en los jugadores, entre la afición. Todo esto después había que reflejarlo en el documental», relataba Marcos Cabotà.
Mallorquinista de cuna, hijo del histórico Xavier Cabotà, vicepresidente del club y un hombre vinculado siempre al deporte, Marcos era consciente solo de una cosa. «El final sería ganar o perder, es lo único que estaba claro, pero no es lo mismo perder como perdimos. El Mallorca luchó y nos brindó un espectáculo visual enorme. Sabía que cada día de rodaje era diferente y a medida que iban pasando las cosas montaba la película en mi cabeza y sabía lo que podía interesar y lo que no. Quería también hacer el recorrido de las seis eliminatorias previas. No es una película negativa, quiero decir que no es una película para sentir el pesar de la derrota, nada de eso, es una película que pone en valor la lucha, la organización y el orgullo. Todos se van a sentir todavía más orgullosos de su equipo», explicaba el director de ‘Orgull’. «Es un viaje a una parte de la historia del Mallorca».
El director de cine en el túnel de vestuarios del estadio mallorquinista.
El momento más delicado fue tal vez que el entrenador Javier Aguirre y los jugadores entendieran que en su recorrido más íntimo tendrían que convivir con Marcos y su cámara. No fue fácil, pero la figura de Héctor Martín, director de comunicación del club y muy rodado profesionalmente con el deporte de élite, fue clave para poder desarrollar el proyecto. «Héctor confió en el proyecto desde el principio y habló con Javier Aguirre y con los futbolistas. Los jugadores lo aceptaron bien, ellos estaban a otra cosa, Aguirre, con quien tengo cierta amistad con él, no lo vio muy claro porque es muy celoso del vestuario e intentó sin éxito limitarme, pero yo también sabía cuándo no tenía que sobrepasar una línea. En ocasiones no lo hice, pero he de reconocer que en otras, cuando se giraba, la cruzaba, siempre sin molestar. Sabía cuándo podía cruzar la línea», explicaba Marcos.
De entre los muchos momentos íntimos que rodó el director están los minutos en los que estuvo en el vestuario en La Cartuja. Un privilegio difícil de explicar y más de asimilar. «Estuve ahí y vi a un equipo concentrado. Se verá en el documental. No sé si vi al cuerpo técnico más nervioso, yo incluso estaba muy nervioso y los jugadores estaban muy confiados, muy comprometidos. En el momento de la arenga no estuve, la escuché desde fuera y de hecho la grabé y ahí sí que se me puse la piel de gallina. Sinceramente, pensé que se podía ganar y los jugadores no iban muy mal encaminados».
Una final de Copa da para mucho, pero sobre todo para momentos de esos que arañan el corazón. «El momento en que terminaron los 90 minutos y empieza la prórroga, esos cinco minutos previos cuando los jugadores se acercan a la grada mallorquinista hay una comunión entre el equipo y la afición que yo no la había visto en mi vida en ningún equipo ni en el Madrid ni en el Barcelona. La energía que se transmitía era increíble. Todavía el compañero que se encarga del sonido me lo dijo, estoy llorando con ese momento. Ese momento fue brutal. Este documental es un regalo de Navidad para todos los aficionados».
El director posa en el césped del estadio mallorquinista.
Marcos recuerda a su padre cuando rememora el trabajo realizado y la sensación que tuvo al final del partido. «No fui a la final contra el Atlético, pero la vi por la tele y acabé destrozado con la derrota del Mallorca y él siempre hablaba con orgullo de ella por lo mucho que supuso y entendí lo que me decía después de perder en Valencia. Y los jóvenes que no han vivido esos partidos, esta película les va a ayudar a entender que estas finales se recuerdan con orgullo y no con dolor».
En el documental no hay voz en off, mucho sonido ambiente y los comentarios de tres únicos entrevistados, Javier Aguirre, Abdón Prats y Dominik Greif. Ellos son el hilo conductor de un documental que ofrecerá emociones muy fuertes para todos y pondrá a prueba los corazones más fríos. «Viajamos por el documental con ellos y a partir de ahí se narra el viaje hacia la final», explica Marcos Cabotà.
El director ha llevado a cabo proyectos muy importantes a nivel personal y ahora llega un documental que asegura que para él es «muy especial». «La forma de hacer documentales ha cambiado y me he tenido que reciclar para poder hacerlo y tuve que ver mucha película documental deportiva para adaptarme. Me he reciclado y no se parece nada a lo que he hecho hasta ahora y en el ámbito personal es muy especial porque mi padre no lo va a ver, no estuvo en la final y sé que hubiera ido a la al partido con él y este martes estaría en la sala conmigo. Obviamente le dedico la película a él y va a ser duro para mí ver la película con su asiento vacío. El Mallorca era lo que más sentía y quiero creer que hay un después y desde algún lugar lo verá», relataba emocionado Marcos.
Y ahora, después de horas, días y meses de trabajo. De dudas sobre planos y secuencias, de cortar y recortar, de añadir y sintetizar llega el momento de seducir al público. Lo único que no controla ningún director. «Siempre sientes vértigo. Esta es mi novena película estrenada en una sala de cine y estoy igual de nervioso. Hasta que no hay una risa, un aplauso, una reacción del público estás en tensión. Es cierto que la gente va al cine a disfrutar y no lo piensa tanto, pero como responsable quieras o no sientes nervios. Una de las máximas del documental era no hacer planos que podemos ver en televisión y he experimentado muchas cosas. Es un documental también atrevido. No es el clásico de toda la vida y eso me inquieta porque quiero que la gente entienda que soy director de cine y que el fútbol lo traslado desde otro punto de vista».
Las anécdotas se han ido sucediendo una tras otra. Un de ellas sucedió la mañana de la final en Sevilla. «El día de partido los jugadores tuvieron una sesión de calentamiento en el hotel, unas diez horas antes del partido y no me dejaron entrar. Estaba jodido porque eso era bueno para la película y por la noche cuando acabó el partido, Pol Lorente, me dijo que me lo había grabado en móvil y me lo envió. En un documental puedes jugar más, tienes más licencias y lo pude incluir. Luego hay otra parte que me encanta y es la que grabamos en el descanso del partido en el pasillo marchando al vestuario cuando Toni Amor, Samu Costa y Antonio Sánchez hablan tácticamente del partido. Es un momento espectacular», afirma Marcos.
Doce personas han trabajado en este documental desde mayo hasta prácticamente hoy. 90 minutos como un partido. «Se han quedado muchas cosas en el disco duro que me encantaría que salieran, pero de Sevilla volvimos con 50 horas de imágenes. Revisarlo todo fue difícil, siempre tiene dudas de si has metido lo mejor, de si se queda algo, pero como dijo George Lucas, las películas no se terminan, se abandonan, en un momento dado tiene que abandonarla y no darle más vueltas», asegura Marcos. «Hemos rodado con cámaras de cine y la calidad es muy buena. Cuando salí de la final, que estábamos un poco cabizbajos, la palabra que más se repetía era orgullo y ese es el título. La película finaliza con el equipo pidiendo perdón a la afición y la afición celebrando la lucha de sus jugadores. Ese plano final de aficionados del Mallorca saltando, celebrando como si hubiera ganando y arriba en la esquina un marcador que indica que el campeón es el Athletic Club. Eso es muy grande. Orgullo de jugadores y de afición», explica un emocionado Marcos Cabotà.
La película se estrena hoy y habrá oportunidades durante estas fiestas y estas semanas para poder verla. De nuevo los mallorquinistas pondrán a prueba su corazón. Las lágrimas están permitidas porque serán lágrimas de orgullo.
1 comentario
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Saldrán los patrocinadores traidores que vendieron entradas a los vascos?? Porque de esa humillación se corrió un tupido velo