Los jugadores del Mallorca celebran un gol esta temporada.

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La Liga regresa la Liga a Son Moix (18:30 horas, Dzan) y lo hace en forma de partido grande. El Mallorca mide su resaca y su capacidad de superación ante un Madrid cuyo estímulo a día de hoy está más en la Champions que no en asuntos domésticos como la Liga, aunque ésta no espera a nadie. Si te desconectas, te caes. El conjunto de Javier Aguirre regresa con la resaca de todo lo ocurrido hace justo una semana en Sevilla. Físicamente fue una prueba de fuego y emocionalmente ni el club, ni el equipo ni los aficionados están todavía recuperados. No es fácil después de días tan intensos volver a centrarse, pero no resta más remedio que empezar a hacerse a la idea de que la gesta de llegar a la final es eso, una gesta inolvidable para la historia, pero que de poco o nada sirve con vistas al más inmediato presente. Ahora está en juego la permanencia, el mejor trofeo que puede ganar un equipo como el balear cuyo futuro depende de los ingresos televisivos que otorga mantenerse en la máxima categoría.

Es cierto que el Cádiz por ahora lo pone fácil, pero esta fotografía de hoy, que indica que el Mallorca está a seis puntos del descenso, precisa de victorias sea cual sea el rival. Hoy es el Madrid, pero el próximo domingo será el Sevilla y el próximo el Cádiz y dependiendo de lo que ocurra, el colchón de puntos puede verse reducido y lo que hay que evitar es precisamente eso.

Aguirre tiene a toda la plantilla disponible, incluso la media docena que cayó antes y durante la Copa, pero a estas alturas de la temporada no es fácil tener a todo el mundo al cien por cien. Lo cierto es que la factura de la Copa fue elevada porque entre la recta final de los noventa minutos y la prórroga las piernas de la mayoría quedaron muy tocadas, pero no queda más remedio que recuperarlas.

El Mallorca aparecerá ante el Madrid con su habitual puesta en escena tratando de ejecutar un plan que no te permite ganar de forma holgada, pero sí hacer el partido muy incómodo al rival. En la hoja de ruta de Aguirre lo que realmente más rompe sus planes son los goles en contra, ponerse por debajo en el marcador, algo que puede suceder frente a un equipo del potencial del Madrid.

La semana ha venido marcada por la ausencia de Abdón en la final. Ni fue titular ni disputó un segundo durante los noventa minutos ni la prórroga. Las situaciones que se fueron dando obligaron al mexicano a cambiar de planes sobre la marcha y Abdón se quedó sin jugar, pese a ser titular durante toda la Copa.

Puede que hoy juegue de inicio para tratar de suturar una herida que por mucho que Aguirre quiera no va a cerrar tan fácilmente. A partir de ahí el once con un perfil más liguero regresará a Son Moix para intentar neutralizar a un Madrid con muchos e importantes asuntos pendientes en la competición continental. Entre Mallorca y Madrid han saltado chispas últimamente. Sobre todo entre Raíllo y Vinicius, también entre Maffeo y el brasileño. Y es que si algo marca los encuentros entre ambos equipos es la tensión.

En el Madrid, futbolistas que marcan el éxito madridista como Vinícius Junior y especialmente Jude Bellingham estuvieron lejos de su mejor nivel ante el Manchester City y la cita de Mallorca se presenta como oportunidad para ganar confianza antes de un choque que marca la temporada.
Entre los jugadores que puede reservar Ancelotti aparecen Eduardo Camavinga, ya que Aurélien Tchouaméni no podrá jugar en Mánchester por sanción y pasará al mediocentro, Toni Kroos o Rodrygo, que sufrió un golpe el jueves en un entrenamiento y no parece que Ancelotti necesite forzarlo de inicio. Pese a todo, el Madrid es un equipo grande, juegue quien juegue. Un equipo grande que mira más a Manchester que a Son Moix. El Mallorca solo mira al partido de hoy. Es su otra final.