El entrenador del Real Club Deportivo Mallorca, Javier Aguirre, durante la rueda de prensa previa a la final de la Copa del Rey que este sábado disputará su equipo contra el Athletic Club en el estadio de La Cartuja de Sevilla. | Teresa Ayuga

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A las puertas de la segunda final de Copa del Rey de su carrera, Javier Aguirre sigue dominando la puesta de escena. Un día antes del gran partido, cuando los nervios atenazan y bloquean a la mayoría, el mexicano prefiere darle un toque distendido y por momentos casi cómico a sus intervenciones ante la prensa. Ya lo hizo el día antes de jugarse el pase a la final a San Sebastián. En las tripas de La Cartuja y en una sala de prensa abarrotada, el Vasco bromeaba, lanzaba promesas y mantenía la ilusión pese a que considera a su rival muy favorito: «Lo vamos a pelear».

«El equipo está muy bien, ilusionadísimo», decía Aguirre al ser cuestionado por el estado de ánimo del grupo. «Estamos en una final sin pretenderlo y sin estar en nuestro proyecto», argumentaba. «Queremos ganar, competir, ser campeones», advertía al mismo tiempo. «No va a ser fácil. Pero nos jugamos un título que es algo histórico para nosotros y lo vamos a pelear».

Aguirre sabe qué puede romper en mil trozos la final a favor del Athletic. «Su velocidad», asegura. «Son rápidos, tienen calidad con el balón en los pies y son letales si te agarran. Son tremendamete dinámicos y muy intensos sin la pelota. Y hacia adelante cualquiera te la lía, son muy, muy veloces», recuerda. También tiene muy claro a quien eliminaría de la ecuación si pudiera. «Borraria a Iñigo Ruiz de Galarreta, es un jugadorazo. Aparte de mis amigos Raúl (García) y Ander (Herrera). Y a Villalibre que le tengo un afecto especial porque es del pueblo de mi madre».

El técnico bermellón matiza a su vez que «con ilusión y falta de presión no te alcanza para ganar. Hay que jugar y no cometer errores. El Athletic es el equipo de la Liga que más balones roba y en transiciones ofensivas son letales. Si no haces las cosas muy bien, no te alcanza», señala.

Aguirre, que bromeaba con sus lazos familiares y los deseos de que gane el Athletic, ya ha dejado una promesa sobre la mesa por si este sábado levanta la Copa al cielo de Sevilla. «Iré a Lluc. No lo conozco y no fui cuando nos salvamos en Pamplona, pero ahora si iré». Palabra de entrenador.