El entrenador del Mallorca Javier Aguirre durante el partido de su equipo contra el Rayo Vallecano, este domingo, en el estadio Son Moix. | CATI CLADERA

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El entrenador del Real Mallorca, Javier Aguirre, celebraba la cuarta victoria de su equipo en lo que va de temporada y los resultados de una jornada que ha terminado siendo redonda. El mexicano reconoce que estos tres puntos le van a dar «un respiro muy importante» a su equipo aunque por momentos vio mucho más cerca el 1-2 del Rayo Vallecano que el triunfo.

«En la primera mitad estábamos demasiado nerviosos por la necesidad de ganar y vi un poco tenso al equipo», admitía Aguirre. El juego no me gustó, teníamos mucha necesidad. No estuvimos bien con la pelota y tampoco sin ella. En la segunda parte se abrió el partido y el marcador nos dio mucha seguridad pero se nos acabó la gasolina y regalamos el empate. Vi más cerca el 1-2 que el 2-1. Otros días hemos merecido más la victoria, pero el resultado es bienvenido. Estamos en la guerra».

Javier Aguirre considera que le victoria supone un gran paso adelante, pero insiste en que falta mucho camino por recorrer. «En febrero no desciende ningún equipo», destacaba. «Ahora tenemos una buen a ventaja pero peores cosas hemos visto. Hay que seguir corriendo y luchando. Esto nos da un respiro importante, pero falta mucha Liga. Nos da una semana mucho más tranquila, eso sí. El esfuerzo ha tenido premio y nos vamos muy contentos. Nos merecíamos algo así, aunque no hemos hecho nada todavía. Falta mucho sufrimiento», matizaba.

El técnico bermellón se alegraba de forma especial por Vedat Muriqi, autor del gol de la victoria. «Estoy contento por él y con él. Vive del gol, le gusta la pelea y se ha compenetrado bien con Abdón mientras han estado juntos. Me da mucho gusto verlo de nuevo en forma, porque ha sido complicado. Lo iba a quitar y al final salió bien. Necesita marcar, es su alimento».

Aguirre, en cambio, prefería no hablar de la actuación del colegiado, que por momentos desesperaba al público de Son Moix. «Es culpa nuestra molestar al árbitro, que hace su trabajo. Es una excusa muy baratita la de echarle la culpa al árbitro o a la suerte», sentenciaba.