Imagen de Javier Aguirre durante el partido disputado en San Mames. | Carlos Gil-Roig

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No es fácil estar metido en dos competiciones como la Liga y la Copa para los equipos de la clase media de Primera División y el Mallorca lo está comprobando en sus propias carnes. Desde que eliminó al Girona en un partido que rozó la épica por tres goles a dos y que estuvo cargado de una intensidad y una electricidad especial, el equipo de Javier Aguirre no ha vuelto a ganar en Liga y tampoco a marcar, que es lo más preocupante.

La derrota por la mínima ante el Betis y el correctivo contra el Athletic el pasado viernes (4-0) han demostrado que hace falta algo más que un buen tratado de intenciones y de buena voluntad para poder afrontar los dos torneos. La Copa tiene mucho de moneda al aire, pero la Liga es la regularidad y ahí el Mallorca es donde más dificultades tiene para combinar esfuerzos y administrar emociones.

Es una temporada en la que además Javier Aguirre no está disfrutando de su mejor año. Según desveló Pedro Martín en la Cope, esta es una de las peores temporadas del mexicano en el banquillo transitando por la jornada 23. Suma 20 puntos con el Mallorca empeorando la racha que protagonizó con Osasuna el curso 02/03 con 27. Eso sí, también con él a los mandos el equipo está en las semifinales de la Copa del Rey.

Esta temporada es atípica también por la pobre puntuación que están consiguiendo los equipos de abajo y que permite al Mallorca no haber pisado zona de descenso en lo que va de curso. Sin embargo, la dinámica es peligrosa y más con los fríos datos en la mano. Otro de los estadistas de fútbol de españa, Juanma Muñoz, recueda que el equipo rojillo es uno de los que más depende de mantener su portería a cero para conseguir la victoria, circunstancia que durante estas últimas seis semanas se le resiste. Además es un equipo que recibe demasiados goles en contra en las primeras partes. Encajó en cinco de los seis últimos últimos encuentros. En la presente ya son diecisiete y en toda la temporada pasada fueron 20.

Son números que eso sí, reflejan una realidad preocupante y que indica que el entrenador o no da con la tecla o el equipo no tiene la calidad y templanza suficiente para variar este rumbo actual. Pero sin duda lo que más preocupa este mes de febrero es la capacidad que tendrá el equipo y el propio club de manejarse en las dos competiciones en las que está luchando actualmente.

Tras perder contra el Athletic se focalizó inmediatamente la vista en el choque contra la Real Sociedad de este martes, una cita que ilusiona a la afición, como es lógico, pero que está suponiendo una dificultad añadida para mantener el nivel de esfuerzo y de concentración en la liga regular. Ante el Betis el equipo tuvo unos primeros minutos más o menos intensos, pero poco a poco fue bajando la intensidad y perdió por la mínima. Contra el Athletic Club sencillamente el Mallorca no existió de principio a fin. No hubo nada rescatable tal y como destacó el propio entrenador. Los refuerzos no parece que tampoco sean suficientes, en cuanto a número, para superar esta dura segunda vuelta y por lo tanto todo se debe apoyar en el grupo que ha disputado la primera vuelta.

Las emociones de la Copa por el momento han pasado factura en la Liga y Aguirre ahora tiene que encontrar la punta de equilibrio permita al equipo alternar durante este mes clave en ambos torneos. En juego la permanencia y una final.