Los jugadores del Real Mallorca se conjuran antes del partido de la primera jornada en el campo de Las Palmas. | RCD Mallorca

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Después de rubricar un inicio de campaña por debajo de las expectativas, el Real Mallorca visita este sábado (18:30, Movistar LaLiga) al Celta dispuesto a alterar su dinámica con una victoria que le permita tomar impulso en la tabla y cargarse de confianza en un exigente regreso a la competición tras el parón propiciado por los compromisos de las selecciones. Los de Javier Aguirre retoman el pulso a la competición con la necesidad de procurarse un resultado y estímulos positivos en Balaídos, donde se exige elevar sus prestaciones en todas las líneas desde la solidez de la estructura defensiva hasta la definición pasando por la creación.

El botín de dos puntos de 12 posibles en las cuatro primeras jornadas obliga al conjunto bermellón a dar un paso al frente. La temporada apenas arranca y ya sabemos que es muy larga, pero tampoco va a esperar a nadie y los isleños necesitan un partido, como mínimo, convincente para ganar en credibilidad y adaptar sus nuevas piezas.

Sergi Darder es precisamente uno de los pilares sobre los que se tiene que sustentar el proyecto 2023-24 y su encaje en el sistema es otra de las prioridades de Aguirre y su Mallorca para empezar a carburar de forma progresiva. El acomodo del artanenc en la sala de máquinas es crucial y a partir quiere empezar a crecer con la necesidad al mismo tiempo que urge recuperar la identidad del pasado ejercicio. Los bermellones precisan ser el equipo granítico que les llevó a merodear las posiciones europeas y, al mismo tiempo, recuperar la pegada de hombres como Muriqi una vez que Cyle Larin avanza en su proceso de adaptación al grupo y al previsto por el técnico mexicano.

Antonio Raíllo y Omar Mascarell son las principales ausencias de la convocatoria de 24 hombres del Real Mallorca para intentar asaltar Balaídos como ya hiciera el pasado curso. El feudo vigués no es precisamente un escenario propicio para los intereses de los bermellones, pero un gol de Amath Ndiaye les permitió salir airosos de su última visita en la que es hasta la fecha la última vez en la que los bermellones abrazaron tres puntos como visitantes.

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La escuadra balear se encontrará con un rival en una situación similar, ya que los celestes también buscan el crecimiento desde el orden y la solidez defensiva que manda en el libreto de Rafa Benítez, que también abogar por un sistema de tres centrales y dos carrileros, al que podría dar continuidad este sábado. El sueco Starfelt y Unai Núñez parecen fijos, sobre todo por su fortaleza en el juego aéreo, más necesaria que nunca por la presencia de Muriqui.

El balón parado será una de las grandes del Mallorca ante un Celta que ha sufrido en este tipo de acciones en el arranque de la liga. Muriqi, que aún no ha visto portería, llega al duelo con la confianza que le confierte su doblete con Kosovo.

En la sequía de sus principales referentes en ataque también coinciden las trayectorias de los bermellones y los celestes, que echan en falta los goles de Iago Aspas, que vive su peor racha sin marcar después de haber celebrado su último tanto el pasado 18 de marzo.

El Celta se marchó al parón con la alegría que le supuso su primera victoria de la temporada en el campo del Almería (2-3), pero reaparece en su estadio con la intención de brindar el primer triunfo a su afición tras haber caído ante Osasuna (0-2) en la jornada inaugural y haber hincado la rodilla ante el Real Madrid (0-1) en la tercera jornada.

Vigo es la primera escala de las dos salidas consecutivas que afronta el Real Mallorca, que el próximo fin de semanas visitará al Girona antes de recibir el martes al Barcelona y cerrar el mes de septiembre desplazándose a Vallecas. Es pronto para encender cualquier alarma, pero los de Aguirre necesitan un resultado positivo ante el Celta para inaugurar una nueva dinámica, desactivar cualquier tipo de urgencia y tratar de crecer con tranquilidad en el corto plazo.