Robert Sarver, accionista del Mallorca. | Miquel Àngel Borràs

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Robert Sarver ha decidido echarse a un lado. El accionista del Mallorca, sancionado recientemente por la NBA tras una serie de conductas racistas y misóginas, ha emitido este miércoles un comunicado en el que expresa su deseo de deshacerse de las dos franquicias que posee en el baloncesto norteamericano, los Phoenix Suns y las Phoenix Mercury.

«Las palabras que ahora lamento profundamente eclipsan casi dos décadas de creación de organizaciones que unieron a las personas y fortalecieron el área de Phoenix a través del poder unificador del baloncesto profesional masculino y femenino», empieza explicando el banquero de Arizona en su escrito. «Como hombre de fe, creo en la expiación y en el camino hacia el perdón. Esperaba que la suspensión de un año del comisionado me brindara tiempo para concentrarme, hacer las paces y eliminar mi controversia personal de los equipos que tantos aficionados y yo amamos», continúa.

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«Pero en nuestro implacable ambiente actual, se ha vuelto dolorosamente claro que eso ya no es posible, que todo lo bueno que he hecho, o que aún podría hacer, se ve superado por las cosas que he dicho en el pasado. Por esas razones, estoy iniciando el proceso de búsqueda de compradores para los Suns y Mercury», sentencia Sarver en el tercer párrafo de su declaración. «No quiero ser una distracción para estos dos equipos y las excelentes personas que trabajan tan duro para llevar la alegría y la emoción del baloncesto a los aficionados de todo el mundo. Quiero lo mejor para estas dos organizaciones, los jugadores, los empleados, los aficionados, la comunidad, mis compañeros propietarios, la NBA y la WNBA. Esta es la mejor decisión para todos». «Mientras tanto, continuaré trabajando para convertirme en una mejor persona y seguiré apoyando a la comunidad de manera significativa. Gracias por seguir apoyando a los Suns y Mercury, aceptando el poder que tienen los deportes para unirnos», concluye.

Sarver compró los Suns en el año 2004 por unos 400 millones de dólares y se estima que desde entonces el valor de la franquicia se ha multiplicado casi por cinco. Por el momento, se desconoce cómo afectará todo este proceso a la relación entre Robert Sarver y el Real Mallorca, aunque no se descarta que el banquero también se acabe desprendiendo de sus acciones en el club balear.