La plantilla que empiece a entrenar tendrá poco que ver con la que compita a partir de mediados de agosto. | Efe

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El Mallorca vuelve a poner en marcha los motores. 43 días después de aquel histórico partido en Pamplona con el que encuadernaba la temporada anterior y renovaba su inscripción entre los grandes, el equipo balear sale del garaje para inaugurar otro proyecto que todavía está por definir. A falta de casi un mes y medio para el inicio de la competición, la plantilla empezará a quitarse esta semana el óxido de las piernas con Javier Aguirre al mando de las operaciones y sin apenas caras nuevas. A excepción de José Copete —la única incorporación que ha concretado la direccción deportiva hasta el momento— y de los futbolistas que regresan tras sus cesiones no habrá grandes novedades en el grupo que pondrá el contador a cero en Son Bibiloni, que tendrá poco que ver con el que compita en Bilbao en la primera jornada del campeonato. Faltan muchos jugadores por venir y otros tantos por marcharse. Y en ese sentido, la última salida se producía este fin de semana con la baja de Aleksandar Sedlar, que se ha despedido a través de sus redes sociales cuando todavía le quedaba un año de contrato.

Incógnitas

La versión 2022-23 del Mallorca sigue siendo un enigma. La continuidad en Primera División —el club llevaba desde 2016 sin repetir categoría dos cursos seguidos— debería garantizar una cierta mejora en sus planes y perspectivas, pero a la hora de descorchar la pretemporada la plantilla —formada por 24 futbolistas— es peor que la de hace solo unos meses. A las bajas definitivas de Joan Sastre, Salva Sevilla, Manolo Reina o Brian Oliván hay que añadir las de todos esos futbolistas que estaban a préstamo en Son Moix: Sergio Rico, Rodrigo Battaglia, Take Kubo, Fer Niño y Muriqi. Los únicos que han superado por ahora ese corte veraniego son Pablo Maffeo y Clément Grenier. El primero ya es propiedad del club tras abonar al Stuttgart los 3,5 millones de su opción de compra obligatoria y el segundo ha ampliado su relación con el club hasta 2024 después de superar con éxito la prueba del algodón a la que le sometió el cuerpo técnico.

Con casi todo por hacer, el Mallorca va a iniciar de manera muy progresiva una caminata a la que le dedicará los próximos once meses del almanaque. Hoy y mañana será el momento de las pruebas médicas y a partir del miércoles los jugadores empezarán a sudar sobre la hierba de Son Bibiloni. Lo harán hasta mediados de la semana que viene, ya que el miércoles 13 de julio el plantel hará las maletas y pondrá rumbo a Austria para concentrarse, trece años después, en las montañas del Tirol. Esta vez lo hará en Fulpmes, cerca de Innsbruck, donde permanecerá hasta el sábado 23 de julio para llenar el depósito a salvo de las altas temperaturas isleñas. El stage servirá también para escenificar los primeros amistosos del verano. El Mallorca protagonizará su primer bolo frente al Wieczysta Krakow polaco (16 de julio) y se enfrentará luego contra la selección de Catar (19 de julio) y contra el Genoa italiano (22 de julio).

Las tres últimas semanas de preparación, en principio, se desarrollarán en Palma.En ese tramo también hay confirmado otro partido.Será el día 27, contra el Sporting de Gijón en los campos de Son Bibiloni. Las obras de reforma del estadio de SonMoix impedirán que se dispute el Trofeu Ciutat de Palma.

A mediados de agosto se acabarán las pruebas y los simulacros. El mercado seguirá abierto y la plantilla seguramente en construccíón, pero llegará la hora de empezar a competir de verdad. El día 15 toca visitar San Mamés y el día 20, estrenarse contra el Betis en casa.