Ante Budimir celebra con uno de sus gestos característicos uno de los goles que ha marcado con Osasuna. | Efe

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Llegó siendo un absoluto desconocido para una afición a la que enamoró desde el primer día y que le quiso con todas sus fuerzas antes de pasar por una traumática ruptura. Ahora, casi dos años después de su último y amargo desencuentro, Ante Budimir (Zenica, 1991) es la mayor amenaza a la que se enfrenta el Mallorca en la última etapa del viaje hacia la tierra prometida. El máximo goleador de Osasuna –suma ocho tantos–, ausente en el duelo de la primera vuelta por unas molestias en el pubis, se enfrentará por primera vez a su primer club en la Liga. El mismo del que salió por la puerta de atrás después del último descenso porque se negaba a volver a Segunda División. Cosas del fútbol y del destino.

El matrimonio entre Budimir y el Mallorca duró una temporada y media y fue tan intenso como su final, solventado en octubre de 2020 gracias a la mediación de Osasuna, que fue quien acabó tramitando la documentación del divorcio. El club navarro le abrió los brazos en calidad de cedido y ejecutó, al final de esa misma temporada, una opción de compra por valor de ocho millones de euros que separó del todo los caminos. El cisne de Zenica se había dejado ver por primera vez en Son Moix en enero de 2019, en mitad del mercado de invierno. El Mallorca, que meses antes había escapado del foso de la Segunda B, andaba bien posicionado en la clasificación y quería aprovechar la inercia para pelear por el ascenso. Budi llegaba cedido por el Crotone para una relación corta, de apenas unos meses, aunque él ya viajó desde Italia con el coche cargado de maletas y la intención de ir un poco más allá. Curiosamente, su primer encuentro oficial fue un Osasuna-Mallorca disputado en El Sadar en el que entró desde el banquillo. Y su primer partido en Palma, ya como titular, fue la semana siguiente contra otro de los protagonistas de la película de suspense que se rueda de estos días: el Cádiz.

En ese primer medio curso como jugador del Mallorca Budimir mejoró al equipo, conectó con la grada y marcó seis goles. Entre ellos, el que abría la carretera de la remontada del ascenso frente al Deportivo en Son Moix. Una vez asegurada la Primera División, el club balear no lo dudó y se quedó con él y con el eslovaco Martin Valjent en propiedad. En el mejor expositor de la Liga Budimir continuó brillando. Acabó formando un peligroso tridente con Take Kubo y el Cucho Hernández, marcó 13 goles y recibió por primera vez la llamada de la selección croata, lo que supuso el principio del fin en su relación con el Mallorca. La Eurocopa se recortaba en el horizonte y Budimir no quería perdérsela, por lo que decidió lanzarle un pulso al club después de aquel silencioso descenso que se confirmó tras el confinamiento. Se apartó del grupo y de Luis García Plaza hasta que recaló en Osasuna, el equipo al que le había marcado su último gol como futbolista bermellón. Primero lo hizo a préstamo, en un acuerdo que trajo cedido a Palma a Marc Cardona, y luego, a las puertas de la anhelada Eurocopa, ya en propiedad. Desde que está en España Budimir ha repartido casi a medias sus números entre Mallorca (57 partidos, 19 goles) y Osasuna (61 partidos, 21 goles) puede ser el juez de la salvación.

El apunte

Reina confirma su fin de ciclo en la entidad

Manolo Reina, portero del Mallorca, confirmó este lunes en el programa ‘Jugam Fora de Joc’ de Fibwi4 que no continuará en el Mallorca más allá del próximo 30 de junio y que el partido del domingo en El Sadar será el último que dispute con la camiseta del club. Todo apunta a que el próximo destino del guardameta de Villanueva del Trabuco será el Málaga, tal y como publicó Ultima Hora el pasado 9 de febrero. Reina llegó al Mallorca en 2017, tras el descenso a Segunda B, y ha sido clave durante las últimas cinco temporadas.